Lo que esa muchacha hizo con aquel muchacho sucio y maltrato que vivía en la calle y pedía algunas monedas va a derretir su corazón
  • Esta historia fue publicada por la autora primero en su página y republicada aquí con su permiso.

  • El mozo sucio se acercó a las personas en el punto de autobús y pidió un cambio para comprar algo que no podía entender. Vi que pocos dieron algunas monedas, que él no miraba y las colocaba en el bolsillo, como si estuviera con miedo de perderlas.

  • Y fue de uno a uno y, cuando algunos fingían no verlo, él bajaba la cabeza y seguía.

  • Al acercarse a mí, le dijo:

  • "Moza, tienes un cambio para comprar un cuaderno y una pluma?"

  • "Un cuaderno y una pluma?" - yo dije. "Sí. Yo era poeta cuando yo era gente, pero la calle me robó hasta el nombre. "Sentí un nudo en la garganta y mis ojos mareados, respondí:" Pero la gente nunca deja de ser poeta y ni de ser gente. ¿Cuál es su nombre?

  • "¿Sabías que después de que vendré aquí, nunca más nadie quiso saber mi nombre?"

  • ¿Y cuál es su nombre?

  • "Augusto". - y sus ojos se llenaron de agua. "Mi nombre es Daíse, Augusto, y yo también me gusta escribir poesías."

  • "En serio?" - él abrió una sonrisa inmensa. - "¡Qué cool, mío!"

  • "Vio, no tengo dinero, no tengo un centavo aquí conmigo, sólo el del autobús mismo, pero tengo un cuaderno y pluma. ¿Aceptas?

  • El mozo sonrió una vez más. Enfó la mano en el bolsillo y sacó las monedas.

  • "me vende?" - él dijo contando el dinero.

  • "Claro que no, es un regalo." "Yo fui a pedir un cuaderno para el tipo de esa papelería allí y él me expulsó de allí." "Quien perdió fue él, puede estar seguro de eso."

  • "El mundo necesita poesía siempre, gracias, ¡dése!" - él me extendió la mano. - "Yo quería darte un abrazo pero estoy todo sucio."

  • Entonces lo abracé. Todo el mundo nos miró en el punto de autobús.

  • El muchacho se despidió. Y yo puse los auriculares cuando vi a la señora, que había fingido no ver a aquel mozo, acercarse a mí para hablarme algo.

  • Esa vez quien fingió que no vio fue yo.