Lo que el ejemplo y sacrificio del Salvador nos enseña sobre cuidar del prójimo
  • Me encanta escuchar o leer sobre la vida de Jesucristo y ver la bondad, la compasión y la ternura que demostró a todos los que estuvieron en su camino. El ejemplo de vida que llevó y las enseñanzas que nos dejó querer hacer ser como Él es. Una de las características más destacadas de la vida del Salvador es el Amor que Él demostró por el prójimo; era leproso, rico, pobre, sordo, enfermado o sano, Él nunca hizo poco caso o rechazó a alguien, sino que daba de sí mismo para hacerlos felices.

  • Así como el Salvador, nosotros también podemos en nuestro día a día donarnos de nosotros mismos para ayudar, alegrar, consolar o dar consuelo a aquellos que necesitan un hombro amigo. Usted puede estar preguntando: Pero, ¿quién es mi prójimo? Una persona cercana es alguien con quien usted convive, encuentra todos los días, puede también ser alguien que usted nunca vio en la vida y que está en este exacto momento a su lado, puede ser un compañero de escuela o trabajo, en fin, cercano es todo aquel que está en el medio en que vivimos y que podemos ayudar. Al darse cuenta de quién es su prójimo, surge la segunda pregunta: ¿Cómo puedo ayudarle? Una vez que las necesidades de cada individuo varían y pueden ser muchas, nos ocupamos de pensar en cómo podemos prepararnos para cuidar mejor de nuestro prójimo.

  • No haga acepción

  • Uno de los puntos clave al servir es no hacer acepción de personas, o sea, no rechazar a las personas. Hay diversos tipos de personalidad, diferentes maneras de vestir, pensamientos e historias diversificadas, mundos diferentes. Al cuidar del prójimo, tal vez se depara con situaciones en las que no está acostumbrado, con personas con las que no está acostumbrado a convivir, pero el secreto de no hacer acepción está justamente en saber lidiar con tales personas y lograr desarrollar el mismo amor que el Salvador demostraría por ellas si estuviera en su lugar. Entonces, no rechaces a alguien sólo porque es diferente de ti, demuestra tu amor y descubrirá que ese alguien puede convertirse en uno de los mejores amigos que tendrá en tu vida.

  • Evite servir teniendo el objetivo de llamar la atención para sí

  • Las experiencias más significativas al donar de sí son aquellas hechas con alegría y amor, sin esperar nada a cambio, son aquellas donde no hay advertencias en neón diciendo "mire, estoy haciendo una buena acción ", y son aquellas donde sólo el Señor, tú y la persona que recibió la acción saben. Es claro que a todo el mundo le gusta ser reconocido por lo que hace, pero creo que no es éste el propósito al ayudar al prójimo, y tal vez el reconocimiento quita el noble propósito del servir y transforme la acción en algo donde no existe amor, donde sólo existe el orgullo y el egoísmo de llamar la atención. Por eso, al cuidar de su prójimo, sea discreto y se doy realmente sin esperar nada a cambio, para que así la experiencia sea realmente edificante para todos.

  • Ponga empeño en su corazón al servir

  • Todo lo que se hace de corazón y con buena voluntad queda agradable y bien hecho. Así como un violinista cuando toca se empeña en poner todo su sentimiento en la música e intenta pasar eso a sus oyentes o como una cocinera al preparar una excelente cena hace las cosas en el más perfecto orden y capricho, así debe ser con nosotros cuando servimos al prójimo - debemos dar lo mejor y más excelente que tenemos a ofrecer, poner todo nuestro empeño y realmente caprichar, demostrar amor - después de todo, cuando servimos al prójimo estamos demostrando gratitud por las cosas que el Señor ha hecho y hace por nosotros.

  • No reclames

  • A veces nos propusimos reclamar cuando servimos a otro, es natural del ser humano, pero como seres que están buscando la perfección, no debemos rebajarnos a punto de reclamar por términos que servir. Si se quejamos, no estaremos demostrando amor, no tendremos alegría, no disfrutaremos de momentos que podrían haber sido agradables y no aprenderemos absolutamente nada; y la tarea de cuidar o ayudar a alguien se convertirá en una carga en lugar de algo bueno. Por otro lado, si dejamos gradualmente la manía de reclamar y buscar por puntos positivos, la tarea de servir se convertirá en una parte marcante de nuestro carácter e historia de vida.

  • Al servir con amor genuino y con alegría, usted sentirá que gradualmente está adquiriendo atributos semejantes a los del Salvador, estará demostrando gratitud, se convertirá en un ciudadano mejor, una persona mejor y verá que tanto su mundo cuando el de las personas a su alrededor estará se vuelve cada vez más colorido y repleto de alegría.