Estas 4 cosas terribles pueden suceder en la fiesta del pijama de su hijo
  • Más tarde o más tarde usted acaba oyendo de sus hijos la siguiente pregunta: Mamá, ¿puedo ir en la fiesta del pijama de mi amigo? En estas horas el corazón de madre está bien dividido, por un lado querer ver la alegría del hijo y querer que se divierte al lado de los amigos que tanto le gusta, ya del otro viene en mente todos los motivos del mundo para decir no bien rápidamente.

  • Las circunstancias entonces, pueden ser diferentes, cuando su hijo pide para hacer una fiesta del pijama en su propia casa. ¿Las dudas en el corazón de la madre todavía persisten, dejar o no dejar?

  • Es muy bueno ver a los hijos felices al lado de otros niños, pero una fiesta del pijama puede ser algo muy peligroso.

  • 1. Todo cuidado todavía es poco

  • Los niños cuando se unen adoran correr, saltar, jugar y si no hay un adulto por cerca supervisando pueden acabar lastimándose. El hecho es que la propuesta de una fiesta del pijama es pasar buena parte de la madrugada jugando y divirtiéndose sin la presencia de los adultos, por lo que las posibilidades de que se lastiman se vuelven aún mayores.

  • 2. Programas inapropiados

  • Sin adultos cerca y con una televisión a disposición sólo para un grupito de niños, las cosas malas pueden ocurrir. Todo bien que a cualquier hora del día escenas impropias suelen aparecer en programas diversos, pero durante la madrugada cosas aún peores están a sólo un canal de distancia.

  • 3. Internet a la voluntad

  • Sin la presencia de los padres para observar cuáles son los sitios que están siendo accedidos, queda todo muy libre y disponible. Incluso cuando no sea la intención de los pequeños, propagandas con contenido inapropiado muchas veces invaden otros sitios y la curiosidad puede hacer que el grupito de niños accede algo que no debería.

  • 4. Curiosidad sobre el cuerpo

  • Los niños en cierta edad tienden a tener curiosidades sobre el propio cuerpo y pueden aprovechar la ausencia de los adultos para cuestionar a sus compañeros durante la fiesta del pijama. Cada familia sabe la hora correcta de enseñar a sus hijos sobre asuntos determinados y nada impide que un niño un poco más curioso pueda estar en su casa enseñando a los otros niños cosas que ella ya aprendió.

  • Con tanta permisividad actualmente es siempre muy importante estar atento a los niños, observar sus acciones y responder a sus curiosidades de manera que ella pueda confiar en los padres siempre que quiera saber algo.

  • Las fiestas del pijama pueden ser sustituidas por una tarde de juegos en su casa, así que ustedes podrán acompañar a los pequeños, crear bromas y límites asegurando que nada malo pueda ocurrir.