La importancia de experimentar el duelo después de la separación
  • El matrimonio debe ser deshecho a pesar de todos los esfuerzos para mantenerlo. Todos los intentos de continuidad fueron en vano y cada uno seguir su camino. La tristeza vendrá para ambos, aunque la infelicidad fuera una constante en la relación, aunque se esté seguro de que es lo mejor. La pérdida y la frustración se encargarán de traer amarguras que pueden durar un largo período.

  • La vida de casado normalmente implica buscar el bienestar del otro, negarse en muchas situaciones, proteger y elevar al compañero, realizar proyectos juntos. La ruptura hace que esto se pierda y sea necesario encontrar autoconfianza para volver a estar solo y lograr cumplir sus logros personales. La Tierra continúa girando y hay que seguir adelante.

  • Vivir este dolor es importante para que los individuos consigan rehacer y sanar las heridas pasadas. A diferencia de lo que se cree, el luto no es sólo sentido cuando una persona fallece. Cualquier pérdida significativa acarrea el mismo sentimiento. Dura aproximadamente un año o más, dependiendo de la madurez y capacidad de superación de cada persona.

  • Es importante estar atento a los síntomas como fatiga, caídas inmunológicas, alteraciones del sueño, alimentación, atención y concentración, sociales (como el aislamiento o la necesidad constante de conversar sobre la pérdida), falta de esperanza, cuestionamiento de valores e incluso hablar en suicidio, o prolongación excesiva del duelo. Tal vez la búsqueda de ayuda profesional sea de gran valor.

  • El dolor existe y será beneficioso si se transforma en madurez y crecimiento personal. Para soportar y vencer el duelo, el tiempo será el mayor aliado. Comprensión de amigos y parientes, ayuda profesional y el deseo propio de buscar el encuentro del yo son los mejores socios en esta superación.

  • La búsqueda de la constitución de una nueva familia forma parte de la naturaleza humana y debe ser en el momento oportuno. Las familias con niños exigen un cuidado especial para que los hijos acepten la introducción de una nueva persona en su hogar, u otra persona viviendo con su padre cuando vaya a visitarlo. La madurez adquirida por el luto evita la alienación parental y la imposición de voluntades que perjudican la relación padres-hijos. Después de todo los niños siempre desearán internamente que sus padres permanezcan juntos en su hogar. Si el luto aún no ha pasado y la herida está abierta, pasos acelerados pueden transformarse en desavenencias y más problemas a ser resueltos, además del riesgo de llevar los mismos errores para la próxima relación.

  • La paciencia, aliada a la esperanza y la confianza, ayudará a cada uno a superar su duelo en el momento oportuno. Como dice el escritor Ariano Suassuna, "Todo pasa". Creer en algo más grande y tener fe, fortalece mucho a la persona debilitada en esta fase. Agarrarse a creencias y tener el apoyo de la familia y amigos, además de buscar ayuda, si es necesario, ayudarán en las decisiones personales de transformar la debilidad en fortaleza y la vida será agradable nuevamente.