Los ocho vientos: Cómo convertirse en una persona mejor
  • Tal vez el lector encuentre el título de este artículo intrigante y por eso empiece a leerlo. Tal vez tenga conocimiento de lo que son los "ocho vientos" y quiera profundizar un poco más en el tema. Tal vez lea este texto sólo por curiosidad. Sea cual sea su motivo, espero que las palabras aquí escritas sean capaces de hacerlo parar para reflexionar sobre nuestro papel en la sociedad y en el mundo.

  • Según este libro, los "ocho vientos" son: ganancia, perjuicio, difamación, fama, alabanza, reprensión, sufrimiento y alegría. Todos ellos vienen y van, por eso son vientos. Así, preguntamos por qué esas condiciones deberían ser causa de satisfacción o de insatisfacción, ya que son impermanentes.

  • No necesitamos tomar esas palabras como un dogma, basta con aplicarlas a nuestros actos cotidianos siempre que queramos, como una forma de experimento, y nuestra vida se vuelve un poco menos triste, menos difícil de ser llevada, pues las expectativas se vuelven cada vez más pequeño.

  • Vea cómo es sencillo hacer esto:

  • 1. Cuide de sus palabras y acciones

  • Ser cuidadosos con nuestras palabras y también controlar nuestras actitudes es comprender que nuestro entendimiento acerca de lo que nos está presentando puede estar equivocado y recordar que cada uno tiene uno el camino hacia el aprendizaje. Por lo tanto, si nos decidimos a hablar o actuar, que lo hagamos con la máxima compasión.

  • 2. Sea paciente ante los insultos

  • Difícil no es? No, si pensamos que el insulto es una afrenta al falso sentido de individualidad. Jesús no afirmó que somos todos hermanos? ¿Todos iguales ante Dios? Tolerar insultos no es signo de debilidad o timidez, sino demostración de compasión. Al final, el problema es inherente al que insulta y no al que es insultado. 3. Cuide el cuerpo. Nuestro cuerpo es nuestro templo. Necesitamos mantenerlo sano si queremos mantenerlo vivo. Para ello, el descanso adecuado, el ejercicio adecuado y la alimentación adecuada son necesarios. Los excesos: déjelos.

  • 4. No se arraiga

  • La rabia es el peor de los sentimientos, pues corroe el cuerpo y la mente, generando pensamientos, palabras y acciones vanas y ásperas. Controlar la ira es duro inicialmente, pues exige fuerza y ​​paciencia. Muchas veces nos preguntamos: "¿Pero cómo puedo no tener rabia de esa persona o de esa situación? ¿Mira lo que está pasando? ". Con el tiempo, pasamos a ver lo ocurrido de forma diferente y la rabia desaparece.

  • 5. Controlar sus deseos

  • Cuando aprendemos a sentirnos satisfechos con lo que tenemos y con lo que somos, sin desear más y más, nos volvemos agradecidos por el tiempo presente y extinguimos las frustraciones.

  • Recuerde que vivir en sociedad es experimentar los más variados grados de desarrollo espiritual y mental. No hay porque desear que las personas tengan las reacciones que deseamos, las respuestas que buscamos y las actitudes que buscamos. Nos fuimos en nosotros mismos para que podamos encontrar en el otro un amigo verdadero.