Enseñando a su familia que obediencia es la raíz de todos los milagros
  • Una parte fundamental para la supervivencia de las plantas y árboles son las raíces, debido a que su vida se prolonga y también los nutrientes necesarios para su supervivencia son absorbidos. Dependiendo de la especie, sus raíces pueden ser rasas o profundas, pero aunque esas particularidades exista lo que trae frutos y flores es el cuidado y dedicación que la naturaleza y las personas demuestran.

  • Así como las plantas necesitan ser nutridas y cuidadas, la raíz de nuestra felicidad familiar está en el cuidado y atención que damos a las raíces más importantes de la estructura familiar. Hay principios inmutables, que aunque pasan generaciones y generaciones, siempre serán principios que protegerán y fortificarán las raíces de nuestro hogar trayendo bendiciones eternas, ese principio se llama obediencia.

  • "Familia es don de Dios ..." Matthew Neeley

  • Nuestro hogar necesita ser un refugio para los momentos de tristeza, un animado salón de fiestas en las alegrías, pero principalmente un lugar para descansar y estar en unidad familiar. Creo que es una institución sagrada que sinceramente lucha por el progreso y el éxito personal de cada miembro.

  • Hoy la complejidad del mundo y los avances tecnológicos exigen de nosotros mayor empeño y principalmente mayor dedicación en el campo profesional e incluso educativo, siendo así, esas exigencias de un mundo globalizado viene robando nuestro tiempo con la familia y acabamos perdiendo o atropellando las prioridades de nuestra vida. La fuente de los grandes milagros no está solamente en la dedicación que damos a ella, sino también en los principios de compasión, honestidad, solidaridad y compañerismo que compartimos dentro de nuestro hogar. Cuando creamos a nuestros hijos, los estamos creando para el mundo, y la diferencia que él hará en el mundo es debido a los principios que aprendió dentro del hogar. Podemos decir que los milagros de la vida no vienen de fuera (mundo) hacia dentro (hogar), sino de dentro hacia afuera. Cuando tenemos la conciencia de que la obediencia a los principios buenos y correctos enseñados en nuestro hogar es la fuente de grandes milagros, todos los componentes de esa familia se destacarán en cualquier aspecto profesional y educativo. Desgraciadamente, muchas veces no damos valor a esa institución tan sagrada, algunos sólo logran ver ese principio cuando pasan por momentos de mucho dolor y tristeza. No hay un tiempo determinado para empezar a hacer lo correcto, todos los días podemos mejorar en algunos aspectos de nuestra vida, dando valor a lo que realmente importa, por lo que podemos empezar ahora mismo a revisar nuestros valores y poner en pauta cuáles aspectos de nuestras vidas necesitan ser cambiados y mejorados para que los milagros empiecen a suceder con nosotros y principalmente dentro de nuestros hogares.

  • Mientras exista siempre tendrá tiempo para cambios

  • Recuerdo siempre los consejos y cariños que mi madre compartía en familia, y cada vez que veo ese rostro angelical, tengo el deseo de ser una persona mejor. Sus consejos como "estudia a mi hija, sea una persona buena, sea responsable y sea obediente" están grabados en mi corazón y desde el momento en que tuve la oportunidad de cargar dentro de mi vientre otro ser, pude recordar con más amor y cuidado todos los consejos que recibí. Cuando mi princesa fue llevada de esta vida, aún tan tierna, conseguí percibir más nítida y profundamente que no hay nada en el mundo que sustituía el cariño, la dedicación y el amor de una familia. Todas las demás cosas pasan, el empleo pasa, los estudios seculares terminan, pero la familia y las enseñanzas que aprendemos de ella se perpetúan por generaciones y generaciones. El secreto no está en tener las posesiones materiales, pero está en las cosas más simples y sagradas que hacemos y aprendemos dentro del hogar.