Preparándose para el encuentro con Dios
  • Cuando escribí los artículos 10 cosas que usted necesita escribir antes de morir, Cómo hablar con su hijo sobre la muerte y Cómo reconocer que el niño está sufriendo con la muerte de alguien, algunas personas me preguntaron si realmente me gusta hablar - o escribir - sobre la muerte. La mayoría no le gusta leer este tipo de artículo! La respuesta es no, no me gusta, pero, hoy en día, me siento a gusto para tocar el asunto.

  • Crecí en medio de una gran familia ya través de los años estuve presente en decenas de funerales y velorios de familiares, desafortunadamente. Pude observar y acompañar -y sufrí mucho, se diga de paso- la vida de aquellos que partieron, como partieron y su actitud en los últimos momentos. Observé también la vida de aquellos que se quedaban, como lidiar con la situación, como vivían sus vidas después. La gran mayoría de estas historias fue positiva, de personas que se aferraron aún más a la fe con la esperanza de encontrar a aquellos que se fueron de nuevo, o con el propósito de recordar a los más jóvenes de las acciones y ejemplos de los que se fueron al resto de la familia. Otras fueron trágicas o inesperadas, lastimaron mi corazón y los de muchas personas, causaron traumas en otras que no estaban preparadas para perder a la persona. Todas ellas me enseñaron algo: yo tendría que prepararse para lidiar con la muerte un poco mejor.

  • Cuando mi padre falleció fue mi límite, y yo quise poner fin a aquella tristeza. Se tardó varios años para que me restablecer de tanta nostalgia de personas queridas. La nostalgia, por cierto, nunca pasó, sólo la forma en que aprendí a lidiar con ella. El deseo de tener algunas personas aquí en muchos momentos siempre estuvo presente, pero he aprendido a través de varias experiencias que están, de una forma u otra.

  • No hay duda de que un accidente o enfermedad sacando la vida de un niño o joven nos deja estáticos e impotentes. Cuando perdimos padre y madre, nos sentimos perdidos y sin suelo. Cuando perdimos a un cónyuge que amamos, nos sentimos como si parte de nosotros faltar. Si perdemos un hijo, nuestra vida no tiene mucha razón para continuar.

  • ¿Cómo estamos cuidando nuestra vida?

  • Nuestra vida no se reduce a nuestro cuerpo, sino a nuestro espíritu también.

  • En relación al cuerpo, ¿qué hacemos con él? ¿Qué ingerimos? ¿Qué ropa usamos? ¿Cómo nos portamos sexualmente? ¿Estamos marcándolo de alguna manera? Somos responsables de él y por cómo cuidamos de él. En I Corintios 3:16, Pablo dijo: "¿No sabéis que sois santuario de Dios y que su Espíritu habita en vosotros?"

  • ¿Estamos tratando nuestro templo donde Dios habita de qué forma?

  • En relación a nuestro espíritu, estamos alimentándolo con conocimiento real y optimismo? ¿O estamos maculando nuestra vida envenenando nuestros pensamientos con pornografía, rabia, dolor, prejuicios?

  • Aunque nuestro cuerpo es pasajero, nuestro espíritu vive. Si nuestro cuerpo llega a un límite por cualquier motivo, nuestro espíritu continúa.

  • ¿Qué atributos estamos desarrollando todos los días a partir de nuestras elecciones para merecer la vida que tenemos?

  • Preparándonos para nuestro encuentro con Dios

  • Algunas consideraciones a pensar:

  • ¿Estamos viviendo nuestra vida lo mejor que podemos de forma que las personas que se fueron antes de que estuvieran satisfechas?

    • ¿Aplicamos los buenos principios enseñados por aquellos que se fueron en nuestras vidas?

    • ¿Recuerdan los buenos ejemplos que dejaron y hacemos cuestión de vivirlos para dar el ejemplo a nuestros hijos de hacer lo mismo?

    • ¿Conseguimos controlar nuestros apetitos carnales en orden de cuidar de esta vida que ganamos de Dios?

    • ¿Vivimos haciendo el bien al prójimo sin lavarnos las manos o estar tan concentrados en nuestros propios problemas?

    • ¿Vivimos honestamente? En relación al trabajo, dinero, matrimonio, familia?

    • ¿Estamos agradecidos por los años de vida que tenemos, merecemos con alabanza las arrugas de la experiencia y los cabellos blancos y plateados que ganamos a través de nuestra vivencia?

    • ¿Hay algún secreto en nuestra vida o situación mal resuelta que podemos solucionar, pidiendo perdón o restituyendo a alguien de nuestros errores?

    • Si muriésemos hoy, nuestra familia estaría preparada para enfrentar la vida con lo que necesitan y nosotros estaríamos en paz para encontrar a Dios?

    • Si sólo el Señor sabe cómo y cuándo nuestra vida mortal aquí en la tierra tendrá un fin, ¿por qué consideramos las muertes de algunas personas prematuras?

    • Russell M. Nelson, médico cardiólogo y líder espiritual, enseñó:

  • "El proceso de envejecimiento también es un regalo de Dios, así como la muerte. La muerte final de su cuerpo mortal es esencial para el gran plan de felicidad establecido por Dios. ¿Por qué? Porque la muerte permite que su espíritu vuelva a Él. Desde el punto de vista eterno, la muerte sólo es prematura para aquellos que no están preparados para encontrarse con Dios. "

  • ¿Y usted, está preparado para su encuentro con Dios? Mientras usted está vivo, todavía hay tiempo. Como Russell Nelson dijo, "cada día es un día para decidir y nuestras decisiones determinan nuestro destino". Pero no tardes. Cuanto más feliz estás contigo y en paz con Dios, mejor tus días y mejores tus relaciones con aquellos que amas serán. Y sobre eso es lo que Él le preguntará en el gran encuentro.