Jesucristo: Nuestro
  • Muchas personas viven en este mundo creyendo que su felicidad depende sólo de ellas mismas, que no hay nadie superior a ellas que puede bendecir sus vidas y hacer que sea mejor, más feliz y hermoso. Este pensamiento es realmente muy triste, vivir creyendo en eso es una manera muy infeliz de pasar por el período que vivimos en esta tierra.

  • Los testamentos de Jesucristo pueden mostrar que hay un camino más feliz, que Nuestro Salvador ama a todos sus hijos, a los que ya vivieron, a los que viven y los que todavía viven aquí en este mundo, enseña que Él se preocupa por cada uno de nosotros y que está ansioso de ayudarnos. En Juan en el Nuevo Testamento, Cristo enseña que es el pan de la vida y el agua viva, y que quien cree en él no tendrá hambre ni sed. Esta promesa es un bálsamo para los momentos difíciles que encontramos, pues podremos estar seguros de que Él está de nuestro lado en todas las ocasiones.

  • Pan es un alimento simple que puede estar en la mesa de todos, Cristo es de la misma forma. Todos, sin excepción, pueden tener acceso a Él, Él está ansioso por ello. A pesar de simple, el pan alimenta y sacia, Cristo de la misma forma alimenta nuestro espíritu y le da todos los nutrientes que necesitamos para vivir felices, pues el evangelio de Cristo es un evangelio de alegría. Sin su presencia no podremos tener la felicidad plena.

  • Agua

  • El agua es fuente fundamental de vida, sin ella nada sería posible. El agua es una parte importante para que todo se mantenga vivo. Cristo también es parte fundamental de nuestra vida, sin Él nada tendría sentido. El agua, así como Cristo, nos proporciona la limpieza que necesitamos para vivir felices para siempre, son purificadores.

  • Se aferra al evangelio del Maestro, déjese ser nutrido por él. Cristo pagó por sus pecados para hacerle limpio, un poco del sufrimiento que le pasó. Sea fiel.

  • Recuerde ser semejante a Él. Él es nuestro gran ejemplo en todas las cosas.

    • Busque por Él todos los días. Sea humilde y recuerde que debemos mucho a Él.

    • Agradezca por sus bendiciones, pero también por las dificultades que le proporcionan aprender más y ser fortificado.

    • Cheryl Esplin, madre, abuela y líder cristiano dijo: "Nuestra alma herida puede ser sanada y renovada, no sólo porque el pan y el agua nos recuerdan el sacrificio del cuerpo y la sangre del Salvador, sino también porque los emblemas nos recuerdan que Él siempre será nuestro "pan de vida" y el "agua viva".

    • Cuando recordamos que Cristo es parte importante de nuestras vidas, así como el pan y el agua, nuestro corazón se transforma y pasamos a tener el deseo de seguirlo y servirle por el resto de nuestras vidas.