Mejorando nuestra vida para aumentar nuestra fidelidad a Dios
  • Usted puede decir: "Necesito cambiar de vida, necesito mejorar, sé que necesito". Esta es una necesidad más común de lo que imaginamos, nuestros sentidos dicen eso, nuestra salud física, emocional y espiritual está todo el tiempo señalando que necesitamos mejorar.

  • Siguiendo estos pasos, es posible mejorar de vida y aumentar nuestra fidelidad a Dios.

  • 1. Esforzarnos a seguir sus pasos

  • Tal vez, muchos encuentren difícil seguir los mismos pasos del Señor, tal vez creen demasiado cansancio, tal vez crean hasta imposible ... ¡Pero les digo que no! No es agotador, ni imposible, si tenemos un corazón deseoso de cambiar nuestra naturaleza personal y mezquina para llegar a ser personas mejores y agradables.

  • Pienso en el hecho de cuando somos bebés: nada sabemos sobre el mundo y dependemos esencialmente de nuestros padres para ser cuidados y protegidos - aún así, estamos atentos a los aprendizajes constantes que ellos nos enseñan y empezamos a aprender a reír, después a gatear, después empezamos a aprender a balbucear algunos sonidos y palabras, hasta llegar al punto de desarrollo en que aprendemos a andar ya correr. Es obvio que necesitamos esforzarnos bastante para llegar a donde llegamos y aprender todo lo que aprendemos.

  • Seguir los pasos del Señor no es tan diferente, va a exigir esfuerzo constante por nuestra parte, pero los resultados son recompensados ​​no sólo para este momento. Toda acción digna y honrada nos lleva a tener una retribución positiva de nuestros actos y anhelos más nobles. ¡Eso es plantar semillas excelentes para cosechar frutos excelentes!

  • 2. Guardar los mandamientos de Dios

  • - Fortalece

  • Cada vez que ponemos en práctica los mandamientos de Dios, nos perfeccionamos en ser personas mejores, haciendo lo que es correcto y hermoso. Estas acciones nos proporcionarán fuentes de fortalecimiento no en nuestra fuerza física, sino en nuestra fuerza espiritual.

  • - Capacita

  • ¡Seremos capacitados en nuestras debilidades, y junto con la fuerza espiritual, conseguiremos superponer los desafíos!

  • - Protege

  • Por supuesto, siento que cuando guardo los mandamientos del Señor, estoy protegida de los males del mundo y de los peligros que envuelven mi vida, tanto físicos y espirituales. Sé que el Señor me vela por mí y que cuida para que pueda estar segura.

  • - Coraje para soportar los fardos

  • Conseguimos soportar los fardos y dificultades que surgen, porque comprendemos que las promesas del Señor son reales para todos aquellos que lo siguen y se esfuerzan para permanecer en sus caminos.

  • 3. Mantener constancia

  • Siendo un ejemplo con acciones gentiles, amando al prójimo, refrenando nuestras pasiones, siendo educados y respetuosos, caminando siempre por el buen camino, alejando los males de nuestra vida, pensando, oyendo o viendo sólo contenido edificante, siendo mansos y tranquilos, y evitando tener acceso de rabia nos hará un bien inmensurable. No hay como medir todas las cosas buenas que vendrán nuestra vida si mantenemos una perspectiva y actitudes cristianas como éstas, manteniendo constancia en los valores y principios que nos acercan al Señor y que nos elevan a los puntos más altos de la espiritualidad. Nunca será tan difícil cambiar y actuar de esa forma, si tenemos el foco en mejorar día tras día.

  • 4. Grabar en el corazón

  • Por eso hay que cambiar muchas cosas en la forma en que vivimos, tal vez cambiar la forma en que hablamos, valorar realmente las cosas buenas, valorar la luz que brilla y que verdaderamente hay en nosotros y dar a ella un lugar destacado, para que cuando todos puedan vernos, puedan sentir la bondad y el amor que hay en nosotros.

  • Richard G. Scott, un defensor de la familia, enfatizó la importancia de mantener la fidelidad con Dios en nuestra familia: __

  • "Una de las mayores bendiciones que podemos ofrecer al mundo es el poder de un hogar centralizado en Cristo, en el que se enseña el evangelio, los convenios se guardan y hay mucho amor." 5. La felicidad en ser fiel a DiosHay una felicidad incomparable cuando somos fieles al Señor. No es posible explicar con palabras, ni al menos llegar cerca de tratar de describir cómo es esa felicidad. Ella es dulce, genuina, desapegada de egoísmo, ella es pura y cristalina ...

  • Esa felicidad se basa en sentirse bien consigo mismo, con las buenas elecciones hechas y con la satisfacción en tener la certeza de que las cosas que hacemos agradan al Señor. 6. Tener alegría por tener sus palabras en nuestros días

  • ¡No es necesario ser rico para ser feliz! Las mayores riquezas se encuentran dentro de nosotros a partir de nuestros dones y talentos. Para hacer otra persona feliz y dejar el día de ella más alegre, sólo hay que tener un corazón generoso, sensible y amable. Las palabras del Señor demuestran esto, y ellas son un tesoro para nosotros. En días tan confusos, difíciles y tumultuosos, las palabras de las Escrituras tienen el poder de confortar nuestros corazones, de darnos consuelo y calmar las preocupaciones y las tempestades que por casualidad asolan nuestro íntimo. Ellas tienen el poder liberador. 7. Por fin, nuestra fidelidad al Señor demuestra nuestra capacidad de amarlo y tener el deseo de servirle bajo cualquier circunstancia o desafío

  • , teniendo así un amor profundo y dedicado. Nuestra fidelidad a Él siempre será medida por nuestras acciones, y esas acciones incluyen cambiar nuestra vida de modo que en todas las cosas, actos y pensamientos y hasta en los deseos más profundos, Dios esté satisfecho por ser quienes somos,

  • sus hijos!