Cómo enseñar a los hijos a juzgar sabiamente
  • Diversas veces al día, nos encontramos con situaciones en que las elecciones deben ser hechas. Una elección sabia requiere un juicio adecuado. Por eso, somos impelidos a tejer juicios con mucha frecuencia. Desde casos más corrientes, como la elección de la ropa que vamos a usar, de lo que vamos a ingerir, del trayecto que vamos a recorrer para llegar en determinado lugar; a otros más complejos, como los relacionados al trabajo, a los estudios, al noviazgo, al matrimonio, etc.

  • ¿Qué parámetros debemos usar para hacer nuestros juicios?

  • Exceptuando las leyes, cuyo cumplimiento es deber de los ciudadanos, la sociedad, en general, tiene un posicionamiento común frente a algunos valores morales y éticos. Además de estos valores, cada familia puede tener valores particulares, sean de orden religioso o simples reglas familiares.

  • Basados ​​en lo que creen como necesario, correcto y aceptable, los padres pueden orientar a sus hijos en las elecciones que hacen. Primero enseñan la teoría, después se asegura de que aprendieron los principios enseñados. A continuación le permiten hacer sus propias elecciones - inicialmente bajo orientación. Con el tiempo pueden hacer sus elecciones solas.

  • Para aprender el paso a paso de cómo orientar a sus hijos en las elecciones, lea también el artículo Cómo entender y enseñar sobre albedrío a los hijos.

  • Los padres pueden animar a sus hijos a reflexionar sobre lo siguiente, al tomar sus decisiones:

  • 1 - ¿Esa elección va en contra de las reglas familiares, valores personales o orientación de mis padres?

  • En algunas ocasiones, principalmente cuando hay mucha presión por parte de los amigos, nuestros hijos pueden no sentirse lo suficientemente fuertes para rechazar ciertas ofertas. En esas ocasiones ellos deben pensar seriamente sobre las reglas familiares, los valores que defienden y las instrucciones de sus padres. Ponderar sobre esta cuestión trae una respuesta objetiva "sí" o "no". A partir de ahí es más fácil posicionarse.

  • 2 - ¿Me siento tranquilo con respecto a mi decisión?

  • Una forma bastante eficaz de juzgar una situación es prestar atención a los sentimientos. Cuando tomamos decisiones acertadas tendemos a sentirnos tranquilos. Cuando nos decidimos por algo mal, nos sentimos irritados, inquietos, molestos de alguna manera. Oriente a sus hijos a observar cómo se sienten cuando toman una decisión. En la mayoría de las veces ellos podrán volver atrás tan pronto como perciban que se sienten incómodos.

  • 3 - ¿Cuáles son las posibles consecuencias de mi decisión?

  • Si sus hijos saben identificar las posibles consecuencias de sus acciones, sabrán, más fácilmente, qué decisión tomar.

  • 4 - ¿Me sentiría a gusto haciendo esto delante de mis padres?

  • La respuesta pesará mucho a la hora de la decisión, cuando los jóvenes aman y respetan a sus padres.

  • 5 - ¿Me siento a gusto cuando pienso que estoy siendo observado por el Señor?

  • Los jóvenes religiosos toman muy en serio esta cuestión.

  • 6 - ¿Tengo la respuesta en la punta de la lengua?

  • Los padres deben entrenar a sus hijos, desde bien pequeños, a decir "no" cuando alguien les ofrezca algo que haga mal para la salud (como alcohol, cigarrillo, drogas, etc.), cuando pidan que hagan algo deshonesto (como robar, mentir, etc.), cuando pidan que usen ropas inapropiadas, etc. Como parte del entrenamiento, los padres deben preguntar constantemente: "¿Aceptarías hacer 'tal cosa'? "¿Porque no?" "Y si alguien le pide que haga, ¿qué dirá?" No se olvide de explicar el por qué de no poder hacer tales cosas.

  • Si sus hijos están bien entrenados a decir "no" ante algunas ofertas, la respuesta será instantánea. Ellos no considerar la propuesta que les hicieron.

  • 7 - ¿Soy una luz para mis amigos?

  • Incentive a sus hijos a comportarse de tal manera que su ejemplo sirva de estímulo para que sus amigos hagan el bien. Ellos deben preocuparse siempre con esta cuestión antes de tomar sus decisiones.

  • 8 - ¿No sería necesario orar al respecto?

  • Algunas decisiones son más complejas, como la elección de un (a) novio (a), elegir entre dos propuestas de empleo, elegir si ciertas amistades son buenas o no. Las decisiones así se pueden hacer bajo el espíritu de oración. Nadie mejor que el Señor nos aconseje.

  • "Basta juzgar bien para bien hacer, y juzgar lo mejor que nos sea posible para hacer también nuestro mejor." René Descartes. Al seguir las sugerencias anteriores, sus hijos tenderán a hacer buenos juicios, tomando las mejores decisiones para su vida.