Felicidad en la boda: La importancia de que usted haga su parte
  • La culpa es del otro

  • Es muy común oír quejas en relación al cónyuge imputándole la culpa por la insatisfacción en el matrimonio. Lo que hace, lo que habla, como es, todo es motivo de queja. Me siento pensando que a veces las personas no se preparan debidamente para el matrimonio y un compromiso tan serio merece mucho más que los planes festivos para las bodas. Cuando la persona no abre espacio para el autoconocimiento y prefiere imputar culpas en el otro, difícilmente promoverá cambios. Al final, el cambio ocurre siempre de dentro hacia fuera, o sea, para cambiar su relación, usted necesita cambiar a sí mismo primero. Es importante considerar que todo conflicto es coconstruido, o sea, tiene siempre la participación de todos los involucrados; uno más, otro menos, pero nadie promueve una crisis matrimonial solo. Así que si usted siente necesidad de mejorar su relación con el cónyuge deje juicios de lado, observe cómo usted y sus actitudes están colaborando para que la crisis impere en la vida de ustedes y cambie.

  • Los caminos de la boda

  • El egoísmo y el orgullo son los dos grandes villanos de la felicidad en el matrimonio, hasta porque destruyen cualquier tipo de relación. Las personas así son solitarias incluso en medio de la multitud, pues, transforman la vida en soledad. Si usted sólo piensa en sí y en su satisfacción difícilmente construirá una relación sana, pues, una buena relación presupone cambio; es una vía de dos manos. El secreto de las buenas relaciones está en la aceptación de que no siempre los cónyuges conseguirán agradar, que no podrán llenar totalmente las expectativas del otro. Exigir, cobrar y resentirse suma negativamente, sin embargo, cuando el foco es atender las necesidades del otro las posibilidades de entendimiento se multiplican. Cuando usted piensa y considera al otro, dando espacio para él en su vida, el egoísmo se disipa. Es entonces que usted ve la importancia de asumir responsabilidades por sus desaciertos, dejando el orgullo de lado. Controlando los villanos es mucho más fácil edificar un matrimonio feliz.

  • Haciendo su parte

  • Muchas crisis se perpetúan porque los cónyuges esperan del otro el cambio necesario, la actitud pacificadora que venga a suplir sus propias necesidades. ¿Quieres mejorar tu matrimonio? La regla básica es: haga su parte! Promueva la paz que usted busca, sea usted a tomar la iniciativa: haga que suceda. Las posibilidades de que su cónyuge cambie también ciertamente aumentarán mucho ante esa postura activa y optimista, y aunque eso no suceda usted sentirá el alivio de haber hecho realmente lo mejor que podía. Por supuesto, existen casos donde la separación es inevitable, sin embargo, la mayoría de las veces estos resultados podrían ser evitados si cada uno hiciera su parte.