Ser madre es ...
  • Ser madre es un don divino y el acto más sagrado concedido a las mujeres a través del Padre Celestial. Gracias a ese privilegio, las madres, cuando sostenemos a nuestros hijos por primera vez en los brazos descubrimos cuán valiosos para Dios, por regalarnos con el honor de cuidar en esta vida terrenal de sus más preciosos tesoros que llamamos hijos. "Ser madre es asumir de Dios el don de la creación, de la donación y del amor incondicional. Ser madre es encarar la divinidad en la Tierra." (Barbosa Filho)

  • Asumir un hijo exige la responsabilidad de amar, cuidar y proteger. No es tarea para nadie, por lo que presenciamos tantos abortos intencionales, actos de violencia y abandono con seres tan frágiles que son incapaces de defenderse. El amor no puede ser comprado y ni vendido, y hay un gran número de mujeres que juegan fuera lo mejor de su existencia: la capacidad de ser madres. Se percibe, que son ausentes de amor, por eso se dice que: "Usted sólo da lo que usted trae dentro de sí." Una mujer puede dar a luz a un niño, sin embargo, ella necesita ser un ser humano lleno de amor y coraje para asumir su papel de madre en la vida del recién nacido.

  • Ser madre es una elección, por más que tengamos que trabajar fuera para proveer el sustento de nuestras familias, por más que tengamos nuestras propias necesidades, jamás podemos descuidar nuestra mayor responsabilidad que son nuestros hijos. Todos tendremos que rendir cuentas con Dios sobre cómo dedicamos nuestras vidas a nuestra familia. No habrá excusas, si hemos descuidado con nuestro deber.

  • Cuando un niño abre los ojos por primera vez la primera persona que ve en muchos casos es la madre. En ese instante, ella pasa a ver a la persona que más le importa con ella, que le ayudará a desarrollar sus pasos a lo largo de su vida, también le orientará en su manera de expresarse ante el mundo y en la formación de su hijo personaje.

  • No podemos ser las madres perfectas como muchos e incluso nosotros idealizamos, siempre hay fallas. No es posible acertar en todo dentro de nuestros hogares y cada miembro de nuestras familias posee sus individualidades. Sin embargo, podemos hacernos madres equilibradas y comprometidas, honrando nuestro deber de cuidar, confortar, educar, amparar y amar a nuestra familia.

  • La relación entre madre e hijo durante la infancia se convierte en el soporte de buenas o malas costumbres para la vida adulta, estableciendo en la personalidad del niño la capacidad de relacionarse de una forma positiva o negativa ante la sociedad.

  • La buena madre se dedica, está siempre atenta en el desarrollo de carácter de cada hijo, y aún logra mantener la armonía dentro de su casa. Una verdadera madre se sacrifica por los suyos, ella cuida de las necesidades de cada uno, sin olvidar las suyas también. Ella ama incondicionalmente. Sólo ella es capaz de lidiar con alegrías y tristezas que van surgiendo a lo largo del camino. Su foco es mantener a su familia unida y feliz.

  • Las madres son capaces de renunciar a cualquier sueño para no perder el foco en la familia, porque ellas saben que su misión eterna es ser madre, y no importa lo que el mundo le ofrezca de agradable, sus seres queridos son todo lo que ella necesita para sentirse completo.

  • Ser madre es nunca desistir de ningún miembro de la familia, es mantenerse firme y fuerte como una roca en los días de dificultades, ejerciendo bondad, gentileza y apoyo en todos los aspectos dentro del hogar.

  • Que cada madre pueda alegrarse con la bendición de cuidar de los suyos y hacerlo con amor y responsabilidad, pues sólo el amor dado y enseñado a ellos en la infancia podrá guiarlos en la vida adulta.