¿Estás dispuesto a pagar el precio para tener una relación duradera?
  • Piense en una buena esposa, buena madre y buena compañera. En el comienzo del matrimonio, normalmente, las cosas van muy bien, pero con el paso de los años la mujer engorda unos 15 kilos o más, deja de arreglarse como antes, vive siempre cansada e indispuesta y pierde gran parte del interés sexual, tener un marido interesado e interesante.

  • Piense ahora en un buen marido, esforzado, gentil, trabajador y elegante. Los años pasan y él deja de importarse totalmente con su apariencia, viste siempre la misma bermuda, no tiene más paciencia con la esposa y ni con los hijos, se descuida de la propia salud y olvida totalmente del romanticismo que mostró en los tiempos de la coquetea y de la conquista. Los escenarios arriba son perfectamente comprensibles, pues la mujer puede engordar debido a las gestaciones o problemas de metabolismo, también puede quedar indispuesta muchas veces por tener que hacer tantas cosas en casa, o muchas veces también por tener que trabajar fuera . Puede también perder un poco de su interés sexual porque la parte sexual puede no representar, para la mujer, la parte principal en la vida conyugal, como representa para el hombre.

  • El hombre, a su vez, se descuida de la apariencia porque cree que una vez que él ya se casó, su mujer jamás le dejará, porque, al fin y al cabo, es un excelente partido! Él piensa que ya no necesita quedarse con "frescura" como decir "Te amo", "Mi amor", o cosas parecidas a su esposa. Y para que quedarse arreglando, afeitándose (o recortar la barba, si la tiene), y preocuparse por la barriga que ya está pareciendo una sandía? ¡Él ya se casó! ¿Qué más que su esposa puede querer? A él le gusta que se vaya bebiendo su cerveza tranquila, sin tener que conversar con nadie, o, como máximo, soltar algunos monosílabos o gruñidos, cuando provocado ...

  • La realidad de la vida

  • Entonces, poco a poco, empiezan los atritos más acalorados entre la pareja, suceden los días en que se quedan sin hablar, surgen muchas penas y, cuando menos se espera, uno de los dos arregla las maletas dejando el otro estupefato: ¿Dónde me equivocó?

  • Dicen que "nadie va al infierno con un solo salto", y eso es válido en una relación: es la suma de pequeñas cosas en el día a día en el río de los años, que pueden llevar a un desastre familiar.

  • Y nos estamos refiriendo aquí a las relaciones donde había amor verdadero al principio. Donde había respeto, romanticismo, admiración mutua, compañerismo y todo lo demás que hace un matrimonio feliz. Pero el amor puede acabar, dando lugar a la indiferencia, el dolor o el odio.

  • ¿Cómo evitar que la relación se enfríe?

  • No voy a intentar inventar la rueda, pero sólo recordar cosas que todos ya sabemos, pero que la pereza, la procrastinación, el descuido y la mala voluntad pueden hacer que botemos todo a perder en nuestras bodas.

  • No existen fórmulas mágicas para mantener encendida la llama de la pasión y el interés que unió a los cónyuges en el noviazgo y al inicio del matrimonio. Incluso porque las personas y las parejas son muy diferentes entre sí.

  • Entonces, no hay receta que funcione en todos los casos, sin embargo, algunas cosas son demasiado obvias, y es por eso que son tan descuidadas y tantas bodas pueden naufragar. Desprecendentemente, voy a sugerir algunas cosas que tal vez ayuden a la mayoría de las parejas, si los cónyuges están dispuestos a pagar el precio

  • para mantener sus relaciones de largo de manera satisfactoria y - ¿por qué no? - muy felices. 1. Mantener siempre vivo el diálogo.

  • 2. Continuar siendo educados uno con el otro: "Por favor", "Con licencia", "Lo siento!", "Gracias", etc. 3. Los secretos y las conversaciones íntimas deben quedar sólo entre la pareja. 4. Respetar la individualidad entre sí. 5. Mantener los celos bajo control. 6. Recordar que vivir en paz es más importante que tener razón en una discusión. 7. Oír el uno al otro con atención y no por obligación. 8. No hablar mal del cónyuge para otras personas, ni para los parientes y no discutan delante de los hijos. 9. No desautorizar al cónyuge cuando uno de los dos imponga límites a los hijos. 10. Recordar que el cónyuge es la persona más importante de sus vidas y su principal prioridad. La felicidad es posible

  • No es fácil mantener una relación satisfactoria o feliz por años o décadas, si los dos no están dispuestos a hacer muchos sacrificios. Pero, será siempre de nuestra familia que vendrán nuestros mayores orgullosos y alegrías o nuestras peores tristezas y decepciones.