8 Grandes mentiras que destruyen la boda
  • Tenemos la tendencia de determinar y definir situaciones de forma general, aunque la complejidad de las mismas, no permita generalizaciones. Es así que algunos conceptos se incorporan como "etiquetas" en las relaciones y pueden causar gran perjuicio.

  • Ver algunas mentiras peligrosas:

  • 1. Lo que vale es ser feliz

  • Por supuesto que todo el mundo quiere ser feliz, pero eso no sucede como en un pase de magia; es necesario crear mecanismos para ello. Casarse para ser feliz es un engaño muy grande, lo ideal sería ser feliz para casarse. Al final, la responsabilidad de ser feliz es individual y no puede ser transferida al otro.

  • 2. Cuando no es correcto, no sirve insistir

  • Todo matrimonio pasa por conflictos y dificultades naturales en una relación tan cercana. Esto no significa que no esté bien, sino que requiere mayor atención por parte de los cónyuges. Insistir en el sentido de buscar nuevas alternativas para mantener el matrimonio de forma sana es muy loable y, casi siempre, alcanza éxito.

  • 3. Lo que mi cónyuge no sabe, no afecta mi matrimonio

  • Muchas personas prefieren creer que guardando el secreto de sus acciones es como si no hubieran hecho. ¿Quieren engañar a quién? Casos extraconjugales, traición virtual, pornografía y fantasías inconfesables comprometen la propia energía, causando sentimientos despectivos en relación a sí mismos. Aunque el cónyuge jamás descubra, lo que es poco probable, el descomprometido tendrá conclusiones negativas para el matrimonio. 4. El adulterio es el final de la boda. Esto está lejos de ser una verdad. Por supuesto que el adulterio provoca sufrimiento intenso y sacude considerablemente la base de la relación, pero de ahí a representar el fin, va mucha distancia. Muchas parejas logran renovar y mejorar la relación después de ese trauma; el traidor por el arrepentimiento sincero y el traicionado por el perdón verdadero.

  • 5. Casi con la persona equivocada

  • Personas que dicen haberse equivocado en relación al cónyuge, o que creyeron que él cambiaría después de casados, parecen sentirse más a gusto para terminar el matrimonio. También tiene los que alegan no haber casado con el "alma gemela" y por ahí afuera. Olvidan que la boda es una construcción diaria y no algo que se quita en la suerte.

  • 6. Incompatibilidad de genios

  • Hubo un tiempo que se utilizó mucho ese término como explicación para las separaciones conyugales, afortunadamente cayó en desuso por ser totalmente indefinido y sin ningún sentido. El hecho es que incompatibilidad de genios no configura razón plausible para una separación, pues la transformación necesaria necesita suceder de ambas partes con continuidad en el tiempo. Nadie construye una relación armoniosa de un día para otro.

  • 7. El divorcio ya no causa traumas en los niños y cónyuges

  • Tiempos modernos, el divorcio es común y la gente ya se ha acostumbrado a eso ... ¿Será? No es eso lo que se observa; en realidad el divorcio es siempre motivo de sufrimiento, después de todo nadie se casa pensando en la separación. La frustración, desilusión y dolor son inevitables y hay que superar muchas emociones, además de las cuestiones de orden práctico. Y decir que los hijos no sufren con la separación de los padres es, como mínimo, una afirmación liviana.

  • 8. No hay esperanza para mi matrimonio

  • Este es un gran engaño, cuando los cónyuges desean, siempre encuentran formas de encontrar nuevas alternativas y tener esperanza de transformar la relación. Es necesario mucho cuidado para no confundir momentos de crisis, cuando las emociones se desequilibran, con falta de esperanza.

  • Todo cuidado es fundamental para no caer en el engaño de las generalizaciones, toda relación es única y, por lo tanto, lo que es problema para unos, puede ser desafíos para otros.

  • Buen recuerdo de la fuerza del amor y su poder para arreglar cualquier problema en una boda.