7 Cualidades de un buen marido cristiano
  • Durante nuestra vida vamos a pasar por dificultades. Estas dificultades pueden ser grandes desafíos como el desempleo, una enfermedad o incluso un fallecimiento de un ser querido; por otro lado, podremos pasar por pruebas diarias que, en su magnitud, son pequeñas, pero, en su efecto acumulado, podrán crear graves problemas en la vida de la pareja.

  • Es durante las pequeñas discusiones diarias, durante las irritaciones por cosas del día a día y durante las frustraciones del día de trabajo y de la lectura de la casa, que vamos a notar cómo realmente amamos a nuestras esposas. En nuestras reacciones y acciones nosotros demostramos cómo las amamos; por ejemplo, estamos teniendo una conversación sobre un asunto de opinión (como política, fútbol o hasta la educación de los hijos) y entra en desacuerdo con nuestras esposas - ¿qué vamos a hacer? ¿Vamos a elevar nuestras voces en caso de que menosprecie lo que dijimos? ¿Vamos a imponer nuestra opinión? Jesucristo dijo en Mateo 4: 43-44, lo siguiente:

  • "Ustedes oyeron lo que se dijo:" Ame a su prójimo y odiere a su enemigo. "Pero yo digo: Amén a sus enemigos y oren por aquellos que los persiguen.

  • Con esta frase no estoy diciendo que ellas son el enemigo, pero cuando nos exaltamos, estamos viendo a esa persona como un enemigo. Un enemigo es simplemente aquella persona que, en ese momento, sentimos que no nos está respetando - por eso es que nos exaltamos y decimos cosas que esas personas, principalmente las que amamos, no merecen oír.

  • Para ayudarnos a ser mejores compañeros para nuestras esposas (o futuras esposas) vamos a dividir esto en 7 pasos:

  • 1. Amar al enemigo

  • Amar al enemigo significa que vamos a dar lo que se necesita y no lo que creemos que se merece dar. Durante la discusión de una pareja lo que creemos que la otra persona merece es nuestra exaltación y la aceptación de que "nosotros es que estamos seguros", pero lo que esa persona puede necesitar puede ser algo muy diferente. Ella puede necesitar cariño, del beneficio de la duda, del reconocimiento de que ella desea hacer lo mejor, entre muchas otras cosas.

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  • 2. Hacer algo bueno
  • Cuando nos sentimos ofendidos, hasta con quienes amamos, la última cosa en que normalmente pensamos es en hacer algo bueno. Lo que normalmente ocurre es dar nuestro lado frío, quedarse a la defensiva e incluso ignorar. Debemos resistir la tentación de hacer esas cosas y podemos superar eso enfocando en algo que sabemos que les gustaría que se hiciera - puede ser un simple abrazo como hasta hacer una tarea en casa. 3. Orar

  • Generalmente, las cosas más simples son las últimas en que pensamos para hacer. En los momentos de discusión, o cuando hay un clima pesado entre la pareja, podemos hacer una simple oración por la armonía de la pareja, pero incluyendo siempre a la persona que amamos - no para cambiar su corazón, sino orar por su salud y su bienestar, (que depende también de nosotros).

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  • Debemos orar para que el Señor nos pueda dar las oportunidades para ser los maridos que ellas merecen y también podemos orar para que ellas sean ayudadas en sus debilidades.

  • 4. Crecer
  • Físicamente cualquier adulto es, teóricamente,

  • crecido,

  • pero eso no es sinónimo de tener madurez. Debemos entender que ser un hombre, un marido, un padre de familia, implica que vamos a tener que aprender a sacrificar, tolerar algunos errores y debilidades, y tener que esforzarnos para elevar a nuestra familia - siempre. Debemos evitar las actitudes infantiles y, cuando lo hacemos, vamos a ver nuestra madurez intelectual y espiritual elevando a toda la familia y, principalmente, a nuestras esposas. 5. Vivir según lo que Dios desea para nosotros Dios nos ve como sus hijos y Él conoce todo nuestro potencial. Debemos honrar esa confianza y vivir según ese potencial. Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador y Redentor, elegimos verlo como nuestro ejemplo más grande. 10 actitudes que traerá a Dios como parte de su matrimonio

  • Cuando seguimos el ejemplo del Señor, iremos, con toda certeza, a vivir de una forma más cristiana - sea fuera de casa, pero principalmente dentro de casa, con nuestras esposas y familia. 6. Vivir generosamente y graciosamente. Estas dos palabras se pueden traducir en una simple frase:

  • "Sean amorosos con vuestras esposas". Debemos ser cariñosos, debemos dedicar nuestro tiempo y corazón a ella. Mirar siempre a lo mejor que tiene y tener siempre buenos pensamientos sobre ella. Debemos descubrir siempre formas de bendecirlas, apoyar y hasta sorprender. 7. Vivir de la misma manera que vemos que Dios vive para nosotros. Es decir, debemos ponderar nuestra conducta y actitud, sobre todo en relación a nuestra esposa e hijos, comparando con la forma en que Dios se dirige con nosotros. Él no nos presiona, no es mal, ni mezquino, ni egoísta. Por el contrario, Dios es amoroso, él es misericordioso, cariñoso, gentil, positivo, y piensa lo mejor de nosotros mismos cuando estamos haciendo tonterías. Él es todo esto en relación a nosotros mismos cuando no estamos haciendo las mejores elecciones, y eso debe ser una alerta para nuestra conducta -

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