7 Hábitos que transforman la vida de cualquier pareja en un martirio
  • Mucha gente dice que el matrimonio es complicado. Por supuesto que la vida en común tiene sus tribulaciones, pero el hecho es que podría ser mucho más fácil si la gente no se complicara tanto. ¿Está de acuerdo?

  • Lea: 5 secretos reales de la armonía en la relación amorosa

  • Preste atención a estos hábitos que, con el tiempo, fulminan las posibilidades de mantener una relación sana y feliz:

  • 1. No respetar la individualidad

  • Diferencias de temperamentos son muy comunes entre cónyuges, al final son dos individualidades que optan por vivir juntas. Sin que haya comprensión, los cónyuges pasan a exigir que el otro actúe a su manera y entonces dos situaciones conflictivas pueden surgir. La primera es cuando el cónyuge se presenta ante los cobros del compañero y se niega a hacer lo que el otro quiere. La segunda, aún más peligrosa, es cuando uno de los cónyuges anula su propia personalidad y pasa a hacer sólo lo que el otro le gusta. En ambos casos, tarde o temprano, la armonía de la pareja estará comprometida.

  • 2. No controlar las finanzas

  • Las cuestiones financieras son motivo de interminables discusiones entre muchas parejas. La falta de una organización que satisfaga a ambos genera conflictos intensos y, no raramente, fatales para la vida a dos. Básicamente esto ocurre en dos situaciones: cuando los cónyuges se crean con status económico diversos y cuando surgen cambios en la renta familiar. Las diferentes maneras de encarar lo que es necesario y superfluo toman entonces gran proporción.

  • 3. No buscar consenso

  • Si los acuerdos son importantes en la definición de cualquier organización en el matrimonio, lo que se refiere a la crianza de los hijos es fundamental. Cuando el padre y la madre no se entienden, los hijos siempre se aprovechan de esas brechas para hacer que sus propias voluntades prevalezcan. Así, además de corresponder al gran peligro en la creación de los hijos, esa es también una situación conflictiva para la pareja. Cuando el padre y la madre no buscan "hablar la misma lengua" comprometen a toda la organización familiar.

  • 4. Permitir la intervención de familiares

  • En mi libro Mediando Conflictos en la Relación a dos, trato de este asunto en un capítulo bajo el título de "Creencias Heredadas". Entiendo que las familias de origen sólo invaden el espacio de la pareja cuando los cónyuges permiten que la "herencia" de ellas sea más imperativa que la voluntad de los dos. Esta es una cuestión bastante compleja, porque a menudo la invasión se permite de forma inconsciente. La falta de asertividad en las definiciones de los papeles de cada miembro de la familia de origen en la organización de la nueva familia es la causa de tantos problemas.

  • 5. Dejar que la rutina prevalezca

  • Las responsabilidades que asolan la vida de cualquier pareja, así como las rutinas que no corresponden a la voluntad de los dos, suelen provocar gran alejamiento entre los cónyuges. Si estos no interfieren de manera inmediata en esa situación, pueden llegar al cúmulo de no más reconocer. Suelen decir que las relaciones largas deberían revisarse y renovarse periódicamente.

  • La psicoterapeuta Silvana Rangel, especializada en relaciones afirma que: "Lo que desata la crisis es la falta de intimidad". 6. Falta de diálogo sobre la relación

  • La palabra discusión puede dar un sentido peyorativo, aún más para las personas que tienen pavor a tan famosa DR; prefiero la palabra diálogo, que considero más apropiada. Dialogar presupone hablar y oír para que realmente haya entendimiento. La falta de diálogo es el gran motivo de los fracasos en la relación, porque las personas no se expresan para ser entendidas ni tampoco oyen en el sentido de comprender al otro. Es por el diálogo que se construyen acuerdos que garantizan la satisfacción de ambos.

  • 7. Discutir la relación continuamente

  • Repetir constantemente los problemas de la relación hacen que la convivencia se vuelva insoportable; nadie aguanta eso por mucho tiempo. Cobranzas, mal humor e irritabilidad se vuelven constantes en parejas que discuten demasiado. Los problemas deben ser enfrentados y resueltos, arrastrarlos en discusiones infructuosas sólo complica cualquier situación.

  • Tener conocimiento sólo es útil cuando se utiliza para mejorar los comportamientos. Si usted ha diagnosticado algunos de los hábitos arriba en su relación, no tarde en buscar los cambios necesarios.