5 Pensamientos que usted debe tener para perdonar quién le hizo mal
  • Perdonar es algo muy difícil para algunos. Para otros, no tanto. ¿Y por qué hay esta diferencia? Debido a la forma divergente de pensar de cada uno. No es que la ofensa sea menor o mayor, pero que el ofendido tiene la capacidad de perdonar más fácilmente.

  • Algunos pensamientos que realmente ayudan en la tarea de perdonar incluyen:

  • 1. Reflexionar sobre la situación que el ofensor presenció

  • Por peor que sea el daño causado, existió algún motivo que lo llevó a hacer o decir la ofensa. En vez de concentrar los pensamientos en los perjuicios adquiridos, pensar en cómo la otra persona se sentía o por lo que estaba pasando, usando de empatía, puede amenizar y el perdón viene más fácil. Siempre habrá un motivo aunque la persona no lo perciba. No son excusas, sino agentes que interfirieron en lo ocurrido y que ayudaron a transformar el momento, actuando o diciendo cosas que lastiman.

  • 2. Recordar la propia paz de espíritu

  • La persona estaba equivocada cuando realizó la ofensa. Eso es muy claro. Pero el que no perdona, se siente tan o más molesto que el ofensor si no puede librarse de los pensamientos negativos. Si se libera de la rabia, el rencor y las penas es similar a jugar una bolsa con patatas podridas en la basura, después de todo nadie quiere andar por ahí llevando este alimento vencido con olores que realmente molestan. Lo mejor es jugar fuera, eliminando la negatividad de la propia vida. 3. Mirar a las personas alrededor

  • A menudo pasa desapercibido, pero muchas personas son espectadores de nuestra vida, actos y decisiones. Especialmente las personas que viven bajo el mismo techo. Y si son niños o adolescentes tomarán el ejemplo para sí y actuarán de la misma forma. Así, cuando un adulto proporciona buenos ejemplos a los hijos, tienden a actuar más sabiamente. Aunque el perdón se trabaje solamente para que un buen ejemplo sea dado es mejor que no perdonar.

  • 4. Tener sus errores perdonados

  • El perdón es positivo y atrae remisión al ofendido. Al perdonar a la persona pasa a ser perdonada de las ofensas que comete, acumulando para sí misericordia. Jesús enseñó esto al decir en su oración "perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores". Es una ley y puede ser comprobada, basta con perdonar para ver cuánto las personas se vuelven más tolerantes con sus errores.

  • 5. Pensar en lo que Cristo haría en su lugar

  • Este consejo es óptimo, porque cuando paramos para pensar en las ofensas que Jesucristo recibió teniendo solamente hecho el bien entre todas las personas sin distinción, no perdonar deja de ser una opción. Él fue acusado por haber sido un hombre bueno y no tener prejuicios, torturado por lo que no habló y muerto por algo que no hizo. Injustiado y martirizado, no se quejó ni se desvió de su destino, pensando sólo en salvar a toda la humanidad. Comparando el sufrimiento propio con el suyo no hay como no perdonar.

  • Tener un corazón listo para perdonar es algo noble y que trae satisfacción propia. Conseguir olvidar lo que fue hecho de mal para sí y vivir con alegrías promueve la paz personal y refleja en el ambiente, contagiando muchos otros. No hay mejor opción.