5 Cuestiones de dinero que pueden matar su matrimonio
  • Casarse es una de las experiencias más felices de la vida. Sea joven o viejo, las parejas recién casadas siempre están animadas para comenzar una nueva vida y ansiosos por los buenos momentos que tendrán juntos. Se espera que surjan momentos de desacuerdo. Pero raramente esperan que el dinero, que es uno de los mayores factores para el divorcio, sea el culpable. Ellos son llevados por su ingenuidad y acaban siendo sorprendidos cuando las preguntas - pasadas, presentes o futuras - empiezan a salir de la madriguera. Las discusiones sobre el dinero es uno de los principales pronósticos de las razones de divorcio, especialmente cuando las discusiones se producen al inicio de la boda. Se debe tener cautela, de lo contrario, las bodas felices pueden desintegrarse rápidamente cuando las parejas son incapaces de conciliar diferencias sobre hábitos y rasgos de personalidad que estaban profundamente arraigados mucho antes del "sí". Algunos de estos matrimonios no terminan en divorcio, pero las peleas constantes sobre problemas de dinero y la tensión que sigue pueden matar cualquier expectativa de felicidad que la pareja tenga.

  • 1. Deudas

  • Si se trata de préstamos estudiantiles, tarjetas de crédito, un préstamo automático, o un hábito de juego, la mayoría de las personas tienen algún tipo de carga financiera que las acompaña al altar. Esto puede causar problemas cuando las discusiones sobre el presupuesto y el pago de la deuda salen a la superficie, especialmente si uno de los cónyuges trae más deudas que el otro, o incluso si uno de los dos entró en el matrimonio sin cargos. Las deudas pueden actuar como un ancla que impide su plan financiero de avanzar, a veces por años.

  • 2. Personalidad

  • Su personalidad es una de las mayores influencias en el modo de administrar el dinero. Es algo que ha sido profundamente arraigado en usted desde la infancia y es difícil cambiar. Una pareja puede estar completamente libre de deudas, pero aún así tener problemas si uno de ellos es un ahorrador y el otro un gastador. Esto sucede especialmente cuando la pareja no aprovecha el tiempo para realmente conocer a los demás de firmar el compromiso y no fueron capaces de ver esos rasgos, pero sólo el lado bueno del cónyuge.

  • 3. Renta

  • Si sólo uno de los cónyuges trabaja, o un cónyuge gana más que el otro, puede ser fácil para aquel con más ingresos iniciar un "juego de poder" y dictar la forma en que el dinero debe ser gastado. Algunos lo llamarían bullying financiero. Lo que puede ser multiplicado cuando un cónyuge está desempleado o subempleado, añadiendo insultos a la injuria. Es fácil racionalizar la idea, pero debilita la importancia de que la pareja trabaje como un equipo hacia objetivos comunes.

  • 4. Familiares

  • La familia del marido quiere hacer un viaje a Disneylandia, mientras que el hermano de la esposa necesita un lugar para quedarse por unos meses. Su hermana necesita dinero para el gas, mientras sus padres la presionan para visitarlos más veces ya que ustedes se mudaron a otro estado. Antes de que perciban, uno de los cónyuges está de acuerdo con las cosas, porque "la familia es lo más importante", mientras que el otro se pregunta por qué la "nuestra" familia y las "nuestras" necesidades no son las más importantes. Lo que también puede ir al otro lado cuando los padres de uno de los cónyuges son capaces y están dispuestos a pagar por los gastos de vacaciones y regalos de lujo de Navidad, mientras que los padres del otro no. Y con eso, las relaciones familiares extendidas pueden poner sus dedos intromisores en las ganancias de la pareja.

  • 5. Su, mi y nuestro

  • A veces, los hábitos de dinero son tan divergentes que una pareja decide separar sus gastos y mantener cuentas bancarias distintas para evitar discusiones futuras. Aunque esto no es la peor solución para tal problema, y ​​permita que cada uno gaste lo que tiene de la manera que quiera, todavía puede traer resentimiento sobre compras extrañas que uno de los cónyuges haga. Lo que también puede paralizar el poder ahorrador de la pareja y hacer difícil llegar a futuros objetivos comunes, como la jubilación, viajes, etc.

  • Soluciones

  • Cuando no están sintonizadas financieramente, la mejor solución que se puede aplicar en todos los casos es la comunicación. Las parejas necesitan aprender a comunicarse abierta y honestamente, e intentar entender el punto de vista de su cónyuge en lugar de llevar al lado "de mi manera o de ninguna manera". Si todavía no están casados, es muy importante hablar sobre el dinero para que cada uno sepa dónde se está metando. Conocer la personalidad, la deuda y la situación familiar de su pareja puede darle una buena idea de qué esperar y lo que va a llevar a la vida en común. Aproveche el tiempo para conocer su propia personalidad financiera, también. Esto puede ayudarle a entender por qué su cónyuge puede discrepar de sus decisiones y darle orientación sobre cómo mejorar.

  • Muchas parejas pasan tanto tiempo planeando su día de la boda que se olvidan del matrimonio de hecho. Aproveche para hablar antes de la boda sobre cómo usted pretende manejar el dinero. Sea consciente de lo que el futuro pueda ser financieramente, y hable sobre los objetivos comunes que pueden ayudarles a trabajar juntos para el éxito financiero. Si usted ya está viviendo la experiencia conjunta, evite marginar o ser paternalista con su cónyuge, no importa en qué lado de la moneda usted está, especialmente en una situación de "juego de poder". El resentimiento producido por sentirse inferior puede continuar por mucho tiempo incluso después de la cuestión de que el dinero sea resuelto.

  • Cuando se trata de familia extendida, deciden al principio que la familia que ustedes crearon a partir del matrimonio es la prioridad número uno. Tienen una directriz clara sobre qué hacer o no cuando se trata de familia. Nunca estar de acuerdo con algo que afecte a todos, sin hablar con su cónyuge en primer lugar, y ser sensible a cualquier aprehensión que su cónyuge pueda presentar durante la conversación. Si una deuda es el problema, reconozca que cuando usted se casó, fue su elección casarse con esa persona, junto con su deuda. A menos que la deuda no haya sido mencionada antes, no es útil discutir quién contribuyó con cuánto para el matrimonio. En lugar de buscar culpables, trabajen en equipo para deshacerse de los problemas.

  • Si las cosas son tan malas que usted está pensando en separar sus finanzas con el fin de evitar futuros problemas, puede ser un buen momento para buscar ayuda profesional. Después de todo, el dinero generalmente no es la verdadera raíz de los problemas en el matrimonio, hay un egoísmo subyacente y orgullo que necesitan ser tratados. Buscar un consejero o terapeuta puede ayudarles a identificar los problemas y encontrar soluciones significativas. Por encima de todo, recuerde el valor de su boda

  • Las cuestiones de dinero pueden causar estragos y sustituir el amor y la felicidad por dolor y amargura. En la mayoría de los casos, las propias cuestiones son marginales en relación a la importancia de su relación. Esté dispuesto a comprometerse a fin de preservar la felicidad, pero no se permita ser defraudado. Sea abierto y honesto, pero abstenerse de ser condescendiente o irreverente. En lugar de centrarse en el problema, enfoque en la solución y cómo puede mejorar su relación. Al hacer esto, usted verá los cambios que pueden sorprenderle para mejor.

  • _Traducido y adaptado por Stael Pedrosa Metzger del original 5 money issues que puede matar su matrimonio.