5 Indicios de que Dios está presente en su vida
  • La experiencia de la vida mortal es diferente para cada persona. Los objetivos pueden diferir entre cada uno a pesar de que, para Dios, sólo existe un designio: que sus hijos regresen a Él.

  • Con gran amor y desprendimiento total, Él permitió que cada uno de sus hijos tuviera la oportunidad de una vida de experiencias y el crecimiento. Y cuando sus hijos consiguen vivir como si estuvieran en su presencia, su objetivo será cumplido. Él se alegra con cada hijo que se reúne con él, como está figurativamente descrito en Habacuc 1:15 "El a todos saca con el anzuelo, los atrapar con su red, y los recoge en su red barredora, se alegra y se regocija.

  • Para saber si Dios está presente en su vida basta analizar a sí mismo, observando si estos 5 indicios se manifiestan:

  • 1. Mirada reluciente

  • En Mateo 6:22 el mismo Cristo declaró: "si tus ojos son buenos, tu cuerpo tendrá luz. Cuando la mirada es resplandeciente y llena de luz, la persona demuestra que Dios está presente en su vida. Ella atrae para sí a las personas a su alrededor y eso ocurre con naturalidad. En una entrevista autora Eliana Barbosa habló sobre seres iluminados citando mirada de luz. Al tener una relación con Dios la persona lo muestra claramente en sus ojos, pues no hay miedos, errores, remordimientos y su vida fluye en felicidad delante de Él.

  • 2. Paz

  • Las personas que tienen la presencia de Dios en sus vidas están llenas de paz interior y pacifican quien entra en contacto con ellas. Jesús también declaró en el sermón de la montaña en Mateo 5: 9: "Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios". Estar en paz consigo y lograr transmitir esto a los demás evitando peleas y contiendas, relevando comentarios nocivos o negativos y permitiendo el perdón a sí mismo sólo hace bien. La paz sólo se alcanza plenamente cuando involucra a las personas alrededor como se declara en este artículo. 3. Amor incondicional al prójimo

  • Por el mismo ejemplo de Jesucristo es posible estar seguros de que tener a Dios en la vida incluye amor al prójimo. Y ese concepto es tan importante como difícil de lograr. El apóstol Pablo declaró en su carta a los Corintios, en el capítulo 13, que el amor es mayor que la fe y la esperanza y que cesaría con el tiempo en la humanidad. Encontrar con alguien que ejerce ese puro amor por sus semejantes es raro y divino. Sus acciones son lo que Dios haría si estuviera en su lugar. Este amor no busca sus propios intereses, no sospechosa mal, apenas actúa sin esperar nada a cambio. Tal vez éste sea el mayor indicio de que Dios está presente en su vida.

  • 4. Esperanza

  • Hay personas que siempre creen que la vida será mejor, se esfuerzan por conseguir transmitir positividad a los demás y actúan con firme propósito para que las cosas cierren; esta esperanza es la que denota la presencia de Dios en la vida de alguien. Son personas que confían en las promesas divinas, creen que estarán nuevamente en la presencia de Dios después de su experiencia mortal, confían en la expiación y resurrección sabiendo que serán salvas por medio de ellas. Reflejan esta creencia en sus buenos actos diarios promoviendo fe a las personas a su alrededor, permitiendo que sus cargas sean más leves por creer que todo en la vida pasará y que el sufrimiento inherente a la mortalidad un día terminará. Como declaró el apóstol Pedro en su primera epístola, capítulo 1, versículo 3: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que, según su gran misericordia, nos ha engendrado de nuevo para una viva esperanza".

  • 5. Modo de hablar

  • Los que tienen a Dios en su vida siempre hablan de modo diferente a los demás. Buscan elevar a las personas con sus palabras positivas y animadoras. Ellos no usan palabras que puedan causar mal a los oídos de las personas como palabrotas y insultos. No tratan cosas sagradas como banalidades, como por ejemplo, la relación íntima dentro del matrimonio. Respetan las opiniones ajenas sin promover discusiones infundadas que no elevan a ninguno de los locutores. Como declaró el Salmista en el salmo 37:20, "La boca del justo habla la sabiduría, su lengua habla justicia", es decir, mentiras no salen de su boca. Es fácil reconocer este ítem, porque como fue escrito en Mateo 12:34 "pues de lo que hay en abundancia en el corazón, de eso habla la boca". Aquellos que tienen a Dios en el corazón hablar de verdades y de cosas edificantes.

  • Con la presencia de Dios en su vida, la vida de las personas que tienen la oportunidad de su presencia será mucho más feliz y satisfactoria. Todo lo que es bueno viene de lo alto. Estos indicios y otros no listados transforman la trayectoria terrena en una aventura merecedora del mayor premio junto a Dios.