4 Lecciones que aprendí con la boda
  • Cuando hablamos en matrimonio, varias cosas pueden pasar por nuestra cabeza. Algunas personas pueden asociar la palabra de matrimonio a un tipo de prisión o pérdida de la libertad. Otras todavía pueden pensar en un compromiso eterno, y la unión de dos personas que realmente se aman. Algunos piensan luego en peleas ya la misma hora en divorcio. Aquellos más románticos piensan en matrimonio como un cuento de hadas o un mar sólo de alegrías.

  • La verdad es que nadie sabe con certeza qué es un matrimonio hasta casarse. Muchos no aprenden lo que es un matrimonio incluso después de haber estado en ese compromiso desde hace años.

  • ¡Por supuesto! El matrimonio no es una institución con normas y conductas preestablecidas. Toda pareja va a estipular sus propias conductas después del "sí". Y a pesar de alguna ayuda que venga a recibir de parientes, terapeuta, o sea allá de quien sea, al final cada pareja terminará lidiando con su matrimonio siguiendo los dictados del propio corazón. Al encontrarse con cada situación, espontáneamente la pareja tratará con ella de forma totalmente personal. Y a pesar de las dificultades que vienen de cualquier relación, especialmente del matrimonio, la verdad es que cuanto más tiempo se ha de casado, más lecciones valiosas la pareja puede aprender, si sabe sacar provecho incluso de las dificultades. Podemos citar, por ejemplo, que:

  • 1. El amor puede ser sí para siempre

  • Lo que hace a algunas personas defender la idea de que el amor no dura para siempre es el hecho de que ellas piensan en el amor de una forma exclusivamente emocional. No estoy aquí para dar una aclaración absoluta acerca de lo que es el amor, porque no soy la dueña de la verdad, ni especialista en el asunto para decir que el amor debe ser así o "asado". Pero algo que aprendí en el matrimonio es que el amor envuelve mucho más que el mero sentimiento, aquella pasión que nos deja abovedados. Y en ese contexto, el amor puede durar sí para siempre, y crecer cada vez más, de una forma peculiar y única para cada uno de nosotros. Y uno de los atributos imprescindibles para que ese amor sea siempre alimentado es la tolerancia, otra lección que aprendí en el matrimonio.

  • 2. Es importante aclarar que tolerar es más que soportar

  • Si usted piensa rápidamente en la palabra tolerancia, probablemente va a pensar de inmediato en aguantar, soportar, aturar ... Pero la verdad es que la tolerancia implica cierto esfuerzo para seguir amando a su compañero incluso con las diferencias.

  • Hay muchas cosas que son difíciles de aceptar en otras personas, especialmente en la que está a nuestro lado. Como muchas de esas diferencias son gritantes, es común ser tentados luego a desistir. Quiero dejar bien claro que no estoy hablando de aceptar abusos o violencia, ¿verdad? Cuando hablo de diferencias hablo en características que nos hacen quienes somos. Y muchas de ellas pueden ser insoportables para el otro. A menos que se aprenda a adquirir el don de la tolerancia. Al final el amor, como ya he dicho antes, es mucho más que sólo sentimiento. Y el matrimonio es mucho más que un acuerdo o un papel firmado. Otra gran lección ...

  • 3. Junto con la tolerancia viene la empatía

  • La empatía es quien sabe uno de los mayores dones que podemos desarrollar. ¿Qué es la empatía? En este maravilloso artículo hay una excelente definición de empatía de una manera práctica. Pero para simplificar, empatía es el don de colocarse en el lugar del otro, en un esfuerzo sencillo de procurar entender lo que pasa con el otro o sentir lo que el otro siente. En el matrimonio es esencial que podamos colocarnos en el lugar de la persona con quien vivimos y dividimos nuestra vida. ¿Cómo podemos tolerar ciertas diferencias irritantes en nuestro compañero? Buscando colocarse en su lugar. Intentando, por un breve momento, ver la vida y las situaciones del día a día por la perspectiva de nuestro compañero. Y percibir que él es esencialmente diferente, porque lleva con él una historia, un espíritu moldeado en un círculo diferente de aquel donde usted fue moldeado. Tal actitud sin duda puede ayudar al otro a tolerar y entender ciertas actitudes irritantes en ti.

  • 4. Otra lección importante es que nuestro compañero cambia todos los días

  • Tengo muy claro en mi cabeza que no estoy casada con el mismo hombre de diez años atrás ... Y dentro de diez años no estar casada con el mismo hombre de hoy . Los cambios ocurren siempre. Eso es natural en mí y en ti. Algunos cambios son buenos, otros no tanto. La persona cambia con la edad, el ambiente influye. Las situaciones, el trabajo, la presión, todo forma parte de un agente que nos transforma diariamente. Entonces, no podemos esperar que nuestro compañero siga siendo el mismo siempre.

  • Quien sabe que es una buena oportunidad de aprender de los cambios y en algunos casos incluso celebrar lo nuevo.