3 Soluciones para lidiar con un cónyuge que odia a Dios
  • Puede parecer imposible convivir en una relación en la que uno de los cónyuges es cristiano y el otro no puede oír ni mencionar el nombre del Señor en su hogar. Realmente no es nada fácil para quien vive en una situación como ésta, pero ella no es imposible, y mejor, puede cambiar.

  • La unión de dos personas es mucho más fácil cuando ambas comparten las mismas creencias y viven de acuerdo con ellas, sin embargo, es muy común encontrar parejas en las que uno de los cónyuges es fiel a las enseñanzas de su religión y el otro no comparte los mismos enseñanzas.

  • En este caso, la fe y la perseverancia es un factor fundamental que debe estar presente para que la situación cambie y la pareja se convierta en uno en creencia y testimonio.

    1. Algunas cosas pueden pasar por su cabeza, como los atributos negativos de su cónyuge, por ejemplo. No te preocupes. El inverso de esta situación debe ser visto, trate de recordar las innumerables cualidades que él posee y ore por él. No dejes que el foco sea tú y todas las tristezas que vives por no estar con él sentado en el banco de la iglesia, o por no compartir asuntos religiosos, sino que ejercer tu fe y seguir orando.

    2. Viva una vida recta. Las Escrituras están llenas de consejos para que todos puedan tener un matrimonio feliz y sano. Haz pequeñas cosas que te complacer, muestre de forma mansa y humilde sus cualidades adquiridas a través del evangelio, por el ejemplo. En el libro de Timoteo, en la Biblia, la enseñanza de que debemos ser el ejemplo a los fieles a través de nuestros actos también hará que nuestra luz sea vista por aquellos que no tienen fe y no creen que hay un Dios vivo.

    3. Muestre a él que usted lo ama, que él viene al frente de las actividades de la iglesia y de los amigos. Trate con cariño y respeto.

  • Su ejemplo, fe y diligencia harán que su cónyuge perciba algo bueno en usted ser de la manera que es. No lo critique ni haga que se sienta inferiorizado por no creer en las mismas cosas que usted. El tiempo y su ejemplo serán sus mayores aliados.

  • El Señor promete en sus Escrituras que Él estará delante de nosotros para ayudarnos en todo momento si somos fieles a sus enseñanzas. En el momento oportuno y poco a poco su cónyuge sentirá esa influencia y podrá tener el corazón tocado a creer en lo que usted cree. ¡No desista!

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