10 Cosas que una madre siempre recordará sobre sus hijos
  • Hoy es cumpleaños de mi hijo - 22 años! ¿Pero como asi? ¿Mi bebé ya tiene 22 años? ¿Ya es un hombre? Eso es lo que da una noche entera. El hijo crece y no se da cuenta. Me llego a anhelar ayer cuando no podía dormir bien, no podía ir al baño sin tener a alguien sosteniéndose en mis rodillas. Como dice la cronista Fetter: La impresión es que dormían niños y despertaron a adolescentes, como en un pase de magia.

  • Madre siempre se queja de todo. Cuando está embarazada se queja de los dolores en la espalda, de las piernas hinchadas, de los mareos. Cuando el bebé nace reclama de los dolores del parto, de amamantar (duele!) De las noches sin dormir, de los lloros en medio de la noche, de las 20.000 virosis (es lo que parece, no?), De los dolores de oído, del cansancio y de la fatiga no poder despertarse espontáneamente. Cuando todo esto pasa, se queja de nostalgia.

  • Hoy que mis bebés crezcan, duermen toda la noche, son independientes, no se enferman y me acuerdo la hora que quiero, siento de ellos pequeñitos. Me tomo mirando fotos y deseando poder recogerlos en los brazos nuevamente, de los besos volados, de las florezinhas arrancadas (generalmente sólo venían los pétalos) para ser ofrecidas. Recuerdo con una puntada en el corazón de los primeros pasos, de las primeras palabras - aunque mi hijo (el cumpleaños y primer hijo) haya hablado "abuelo" antes de "mamá" - todo bien, él tuvo un abuelo que mereció eso!

  • Todo lo que sucedió, las luchas, dificultades, las veces en que lloré cuando uno de ellos tenía que hacer un examen de sangre y no encontraban venas, en sus gritos de "mamá" ante cualquier peligro o dolor. En la sorpresa y dolor de un diagnóstico de autismo, en el miedo en medio de una convulsión. Un mundo espeluznante para una madre inexperta, no sacaron la alegría de tenerlos conmigo.

  • Pues lo que queda son los momentos más emocionantes y aquí están 10 de ellos que nunca olvidaré y creo que ninguna madre olvida:

  • 1. El primer ultrasonido

  • Nada más emocionante que aquella imagen desenfocada de que realmente tienes un ser creciendo dentro de ti . (Hasta que las patadas se confirmen).

  • 2. La primera mirada

  • La emoción única, inmensa, de cuando nuestras miradas se cruzan por primera vez, aunque de dentro de una incubadora porque su bebé estaba muy apresurado.

  • 3. Amamantar

  • No había momento más dulce para mí, y creo que para la mayoría de las madres. Pena que duró poco.

  • 4. La primera sonrisa

  • No me refiero a movimientos involuntarios donde uno de los rincones de la boca se estira. Hablo de aquel momento en que el bebé mira a la gente y sonríe. Casi morir ...

  • 5. El olor de ellos

  • Me acordar para siempre del olor del cuello de cada uno. En el momento en que los abrazo, busco ese olor y lo que siento es una mezcla de perfume masculino con crema de afeitar ...

  • 6. Los primeros pasos

  • Me siento culpable hasta hoy por correr a coger la cámara (que yo ya había dejado preparada), para registrar los primeros pasos. Yo perdí parte del momento más importante de la jornada de mi pequeño bebé ... Pero, lo registré para siempre. La foto se hizo hermosa.

  • 7. Los juegos

  • Siempre he jugado mucho con mis hijos, tuve la suerte de ser una madre que se queda en casa en la mayor parte de sus infancias. Sólo volvía a trabajar cuando el más viejo tenía 13 años y el menor 8, aún así medio horario. En el caso de que se trate de una de las más importantes de la historia, Pero, jugué mucho con ellos.

  • 8. El primer uniforme

  • Puede ser tonto, o inexplicable, pero creo que toda madre cree que su hijo se quedó hermoso en el uniforme de la escolta. No me cansaba de mirar. (El primer día en la escuela también es inolvidable, pero quiero concentrarme en las cosas buenas ...)

  • 9. El ruido Los sonidos de los juguetes, de sus voces cantando o repitiendo todas las palabras de El Rey León, o Aladín, que ellos vieron más de mil veces (o casi eso), y hasta de las peleas de hermanos llenaban la casa. Hoy todavía son medio ruidosos, pero las voces (y los asuntos) han cambiado. Y cómo cambiaron.

  • 10. El cariño

  • Mi hijo más joven es el más cariñoso. Él me llamaba ora de "mamango", ora de "mamado" o "mamanhô" y luego venía: "tú amuuu". Mi corazón se derretía. Qué nostalgia. Hoy ellos todavía son bastante cariñosos, siempre me dan besos y abrazos cuando salen o llegan, cuando van a dormir, o cuando quieren. ¡Me encanta!

  • Soy muy feliz por esos recuerdos y veo como el resultado del gran amor y del tiempo que les dediqué. De las veces en que dejé mis quehaceres para escuchar sus historias, para crear un juguete o fantasía. De las veces en que dormí de cansancio mientras contaba una historia. Que bueno que aproveché cada momento breve de mis hijos. El tiempo pasa rapido.