10 Soluciones para acabar con las rivalidades entre hermanos
  • La disputa es la forma más común de que los hermanos expresen la rivalidad entre ellos. Se pelean por la atención de los padres, los juguetes, el pedazo más grande de la torta, el mayor tiempo de uso de la computadora, quién tiene razón, quién es más inteligente, etc. Las disputas generalmente acaban en discusiones más acaloradas o peleas.

  • La rivalidad puede ser motivada por sentimientos como celos y envidia. Si no es combatida cuanto antes, puede acarrear serios problemas de relación interpersonal, comportamental y psicológica - como apatía, egocentrismo y baja autoestima - que podrán perdurar por toda la vida.

  • Los padres necesitan estar atentos, pues pueden acabar estimulando la rivalidad entre sus hijos, cuando hacen cosas como:

    • No dar atención, cariño o alabanza a todos.

    • Tomar partido de un hijo cuando hay peleas.

    • Cometer injusticias, colocando la culpa en el hijo equivocado.

    • Abreviar la reprensión o el castigo del hijo protegido.

    • Hacer comparaciones entre ellos.

    • Hablar mal de un hijo a otro.

    • No distribuir las tareas (respetando, obviamente, la capacidad de cada uno de realizar una tarea).

    • No alentar la amistad y el compañerismo entre los hijos.

  • Vean lo que ustedes, padres, pueden hacer para combatir o mitigar la rivalidad entre sus hijos:

  • 1. Traten a cada hijo como único

  • Identifiquen sus gustos, sus cualidades, sus talentos. Piensen en ellos individualmente cuando hacen cualquier cosa para agradar a la familia, cómo preparar una comida, organizar una actividad o comprar ropa. Ellos se sentirán especiales. 2. Animarles a jugar, trabajar y hacer otras cosas juntos. Ellos aprenderán a valorarse unos a otros. Cuando juegan, trabajan y conviven juntos, acaban conociéndose profundamente y importándose unos con otros.

  • 3. Reserven tiempo para cada hijo

  • El tiempo es el recurso más escaso en los días de hoy. Sus hijos sabrán que son amados si ustedes salen solos con cada uno de ellos o les dan una atención individual. Hagan esto regularmente.

  • 4. Juzguen con sabiduría

  • Cuando surjan peleas corrientes, hagan que resuelvan los problemas entre sí. Por otro lado, no ignoren situaciones en que un hermano está cometiendo abusos contra el otro. 5. Apliquen el arrepentimiento y el perdón en su hogar

  • Incentiven a pedir disculpas y perdonarse cuando se peleen. Haced que se abracen. El contacto físico es esencial en la creación de un vínculo afectivo. 6. Dejen el amor, el cariño, la atención y los elogios a todos. Busquen la policía en ese sentido. A veces, como padres, acabamos dirigiendo elogios o dando más cariño y atención a unos que a los demás. Difícilmente percibimos, pero ellos perciben. Aunque algún hijo no esté teniendo buenos resultados, recuerden de alabar sus esfuerzos.

  • 7. Usen un patrón similar para enseñarles y corregirlos

  • Cualquiera de ellos que rompe las reglas debe recibir corrección.

  • 8. Distribuir las tareas entre ellos

  • Cuide para no sobrecargar al hermano mayor. Todos necesitan contribuir con las tareas de la casa (observando, por supuesto, la capacidad motora, intelectual de cada uno).

  • 9. Crean tradiciones familiares

  • Pueden ser paseos, viajes, festividades en familia o incluso simples reuniones regulares que puedan disfrutar juntos. Hagan bromas que despierten el interés de unos por otros. Por ejemplo, ustedes pueden pedirles que identifiquen cualidades en cada miembro de la familia. 10. Resolver los problemas lo más rápido posible

  • Cualquier conflicto debe resolverse cuanto antes. No dejen nada abierto. Una persona puede convivir muchos años con una pena que podría haber sido resuelta con un simple diálogo.

  • En una entrevista a esta revista, el psicoterapeuta

  • Ari Rehfeld

  • , supervisor de la Clínica Psicológica de la PUC de São Paulo, afirmó que

  • "niños muy peleadores pueden ser fruto de un desarraigo en el modo de vida familiar, seguro que hay un cortocircuito en la vida la expresión de afecto entre los padres y los hijos. [Por otro lado] la falta de discusión puede ser fruto de la indiferencia y del distanciamiento e indicar que algo se ha roto en esas relaciones.