10 Pequeñas y simples acciones que pueden salvar y rescatar un alma
  • Se necesita mucho coraje para determinarse a no seguir el mundo y ser más parecido a Jesucristo en actitudes, amor, atención y enseñanzas. Somos representados no por las palabras que decimos, sino por nuestras acciones. Esto muestra quién realmente somos y el valor que damos al elegir hacer cosas buenas. Tal vez esas elecciones parezcan pequeñas a los ojos de muchos, pero grandes a los ojos del Señor.

  • Es a través de cosas pequeñas y simples que las grandes se realizan.

  • Veamos el ejemplo de una semilla. Si planto la buena semilla en el suelo, aunque la tierra no esté completamente lista, puedo tratarla y cuidar de ella. Primero yo cavo y preparo el local, pongo un poco de abono en la tierra y planto la semilla. Voy a comprobar constantemente si la semilla está bien y provee sombra para que el sol no la queme y seque. Después añada agua, amor y fe para que crezca fuerte y sana y espero pacientemente día tras día los resultados de mis esfuerzos.

  • Lleva tiempo pero allí está ella, la planta rompe la corteza de la semilla, crece hacia la luz del sol y se fortalece con el paso de los meses. Ella está cada día mejor y más bonita y de aquella pequeña semilla que planté hermosas hojas, frutos y flores son generados. Al final, veo que no dio tanto trabajo y deseo plantar más y más semillas y sigo teniendo trabajo, amor y fe, porque veo que pequeñas y simples acciones pueden salvar esas semillas.

  • 1. Tengo que tener cuidado

  • Es preciso tener cuidado con las preciosas semillas, después de todo somos todas almas preciosas a Dios. Tenemos que nutrir y fortalecer las manos que penden, los corazones afligidos y destrozados por las angustias de la vida. Tenemos que tener cuidado de no herirlas o lastimarlas con palabras o actos rudos e impulsivos.

  • Tenemos que ser la fuerza y ​​el cuidado de esas personas, aun cuando ninguna fuerza existe dentro de ellas. Debemos compartir nuestra fe y fuerza para elevarlas y traer más sentido y alegría a la vida de las preciosas semillas.

  • 2. Persistencia

  • Quizá demore algún tiempo para que los milagros producidos por nuestra fe en la vida de esas personas a quienes ayudamos pueda surtir efecto, pero no podemos desistir o desanimar, necesitamos persistir en nuestras buenas obras, en llevar alegría y consuelo a los corazones afligidos . 3. Vivir de modo que la gente ve

  • Debemos vivir de acuerdo con lo que predicamos y decimos. Debemos dejar que el brillo de nuestro corazón y amor resplandezca en misericordia, generosidad y gentileza y que eso esté expuesto en nuestro semblante y mirada. 4. Mostrar a todos quién es su Salvador. Debemos comprometernos en ayudar a las personas a conocer más a Cristo. Ellos deben saber lo que Él fue capaz de hacer por todos nosotros y con qué gran amor fue capaz de dar su propia vida a nuestro favor. Debemos mostrar a las personas que Él ha hecho todo esto para que en nuestras dificultades encontremos alegría y que podamos sentir más alegría en servir a nuestros hermanos.

  • 5. Amor sincero

  • Muchas veces lo que una persona necesita es de un poco de atención, un abrazo de confort, un cariño, sus oídos para hablarle sobre las dificultades de la vida, una sonrisa de ternura, un hombro para llorar y, su amor para ayudar.

  • Esa es la forma más eficaz de tocar los corazones. 6. Incentivar

  • Necesitamos animar a las personas a creer que sus vidas pueden cambiar, que pueden mejorar y pueden ser más felices al lado del Señor. Podemos mostrarles que eso es posible, porque nosotros mismos vivimos ese cambio.

  • 7. Deseo de ayudar y servir

  • Tener el deseo y practicarlo es el mejor modo de salvar a las personas, aconsejándolas, orando por ellas, ayudándolas en sus necesidades de la forma que podamos y con lo que tengamos.

  • 8. Orar

  • Necesitamos también orar por nuestros hermanos para que el Señor en su bondad infinita visite a ellos, ayúdelos y conforte sus corazones. Para que sientan la presencia de Su Espíritu y comprendan que sólo estamos allí para ayudarlos, no para juzgarlos o ofenderlos.

  • 9. Tener sensibilidad

  • Necesitamos tener sensibilidad y estar conectados al Señor a través de actitudes simples pero constantes. Necesitamos buscar orientación divina y tener en nuestro corazón siempre el propósito de ayudar y jamás ser piedra de tropiezo en la vida de un hermano. ¡Debemos guiar a nuestros queridos afirmando que las puertas siempre estarán abiertas para la verdadera felicidad con Dios!

  • 10. Extender la mano y no desanimar

  • Aunque habíamos ayudado a salvar sólo una sola alma, habremos hecho algo grandioso, pues llevamos a Dios un hijo Su que estaba perdido y fue encontrado. ¡Pleno de alegría al volver a la casa de su Padre Celestial!

  • Imaginemos cuánta alegría tendremos al volver a nuestro hogar Celeste y saber que hemos hecho todo para llevar muchas almas de vuelta al Señor.

  • Por fin quiero subrayar la importancia de salvar almas a partir de las palabras de

  • Thomas S. Monson

  • un defensor de la familia, que

  • dijo: "El mundo necesita ayuda, hay pies a firmar, manos a sostener, espíritus a alentar, corazones a inspirar y almas a salvar ".

  • Comencemos a hacer esto en este preciso momento cambiando nuestra vida para mejor a favor del prójimo y compartiendo ese mensaje para todas las almas preciosas!