10 Bendiciones increíbles que Dios no quiere que usted olvida
  • Uno de los motivos que Israel irritaba al Señor según la Biblia era la memoria corta de los israelitas. Tan pronto pasaban cualquier aflicción en que se encontraban, luego se olvidaron de aquel que los había bendecido.

  • Lo hacemos también. Por lo tanto, no juzguemos a la gente de la Biblia. Dios espera que no seamos como peces en el acuario - totalmente indiferentes a aquellos que les cuidan y alimentan. Él espera que además de obedientes seamos también agradecidos por todo lo que Él nos propicia. Por todas las bendiciones que Él derrama diariamente sobre nuestras cabezas.

  • Por lo tanto debemos más agradecer que pedir. Además, agradecer es demostración de fe. Significa que sentimos tener bastante en nuestras vidas y atraeremos aún más debido a nuestra fe.

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  • En la oración "Padre Nuestro" Jesús ejemplificó cómo debemos al orar primero agradecer y después pedir. En la frase "El pan nuestro de cada día nos da hoy", Jesús afirma que sí, el pan de cada día nos está siendo dado. Reconocer también es agradecer.

  • Tiene 10 cosas que Dios espera que nunca olvidemos de agradecerle.

  • 1. Nuestro alimento

  • Si pensamos que lo conseguimos de nuestros propios esfuerzos, el hecho es que Dios nos da fuerza y ​​capacidad intelectual o habilidad para nuestro trabajo. Nuestros talentos, inteligencia y habilidad provienen de Dios.

  • 2. Nuestro trabajo

  • Tener un trabajo que provee para nosotros y nuestros familiares es una bendición enorme. Seamos agradecidos por comer nuestro pan con el sudor de nuestra cara.

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  • Tantas personas viven solitarias, abandonadas y olvidadas. Si tenemos una familia, tenemos un tesoro inestimable. Vivamos, pues, de manera a mostrar nuestra gratitud por los seres amados a nuestro alrededor.

  • 4. Nuestras oportunidades

  • Cada día trae en sí la promesa de renovación, de recomenzar. Podemos reiniciar desde donde estamos. Podemos hacer un nuevo camino, trazar metas. Vivimos en una sociedad sin castas, sin estar atados a normas y estándares que nos impiden crecer, prosperar, adquirir conocimiento. Tantas personas viven en lugares donde permanecen estancadas sin derechos y esperanza de una vida mejor. Seamos agradecidos por ello.

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  • 5. El hermoso mundo en que vivimos

  • Cuando estamos estresados, enfermos o cuando sólo queremos apreciar las bellezas de la vida, basta mirar al cielo, o un jardín, un lago desbordante de vida para que nos sintamos mejores. El mundo que Dios creó para nosotros es maravilloso. Seamos agradecidos por él. 6. Nuestros cuerpos

  • Que son maravillosos independientemente de tener defectos, de no ser tan bellos como nos gustaría. ¡El cuerpo humano es asombroso! Piense en su cerebro, en la capacidad de hablar y expresarse, mire a sus manos y de lo que son capaces. Una máquina apropiada para nuestro espíritu se manifiesta.

  • 7. La capacidad de aprender y acumular experiencias

  • Nuestros cerebros tienen un complejo sistema de acumulación de experiencias y creación de sinapsis en el proceso de aprendizaje. Cuando queremos entender algo nuestros cerebros responden produciendo neurotransmisores, que a su vez producen las sinapsis para propiciar el aprendizaje. Y aún, todo lo que aprendemos es archivado y puede ser accedido siempre que lo necesite. Fantástico!

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  • 8. Problemas

  • Sin ellos no hay manera de desarrollarnos. Ellos propician el encuentro de soluciones, el aprendizaje, la superación y desarrollan la paciencia, la empatía y el refinamiento del espíritu. Aunque a veces parece insoportable, Dios conoce nuestras capacidades y quiere que superemos. Quiere que seamos vencedores. ¿Cómo no ser agradecido por eso?

  • 9. La ayuda espiritual y material

  • El Señor prometió:

  • Y yo os digo a vosotros: Pedid, y se os dará; buscad, y encontraréis; golpea, y se abrirá; Porque cualquiera que pide recibe; y el que busca encuentra; y a quien golpea se le abrirá. (Lucas 11: 9,10).

  • Es simplemente maravilloso saber que Dios está a una oración de distancia. Que podemos pedir, buscar, golpear siempre que queramos y necesitamos y Él está allí, listo para ayudarnos. No siempre comprendemos su respuesta, o no queremos esa respuesta, pero Él siempre oye y responde.

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  • 10. La esperanza de la vida eterna

  • Jesús murió para que tengamos vida y la tengamos en abundancia. Él murió por nuestros pecados, pues éramos deudores debido a la entrada del pecado en el mundo, y el precio era la muerte. Si muriésemos en nuestra condición pecaminosa, no tendríamos rescate. Por eso era necesario alguien que pudiera dar su vida y volver a tomarla para pagar el precio en nuestro lugar. Jesús se ofreció para hacer eso. Además, a través de la resurrección, él abrió el camino para que todos pudieran resucitar y tener la Vida eterna.