10 Actitudes que fortalecerán su fe contra los vientos de doctrinas de los hombres
  • Muy pocos entienden lo que realmente la fe puede hacer por nuestra vida, y piensan que los religiosos son sólo aquellos que pueblan las iglesias cayendo en engaños de buenos discursantes religiosos. Pero la fe es más que eso. La fe es creer en cosas que sabemos existir pero no las vemos palpablemente. Como el amor, ¿quién puede negar su existencia? ¿Quién puede decirle que no existe? ¿Alguien ya tocó el amor o necesitaba verlo para sentirlo y saber que existe? No. De la misma manera, la fe es lo que nos impulsa a ser mejores.

  • La fe en Jesucristo tiene raíces profundas que sólo si vivimos los principios enseñados por Él podremos progresar espiritualmente. Y para ser felices necesitamos ese equilibrio espiritual también, además del personal, profesional, psicológico y físico.

  • Así como el amor, para que la fe sobrevive necesita ser alimentada, cuidada y protegida. Así como el amor, si no es fortalecido diariamente, cualquier problema o viento contrario puede sacudir las raíces, y necesitamos estar firmes para no destruir un sentimiento tan bueno que nos hace sentir tan bien, optimistas, esperanzados y, principalmente, en paz.

  • Para fortalecer nuestra fe en Jesucristo y estar preparado cuando los vientos contrarios de las doctrinas de los hombres quieran derribar nuestros hogares y destruir nuestra identidad, podemos hacer algunas cosas primordiales:

  • Buscar un testimonio de Jesucristo como Salvador

  • Él es su Salvador personal, y dio su vida para salvar a cada uno de nosotros. Si oramos a Dios en nombre de su Hijo Jesucristo y lo buscamos, viviendo de acuerdo con sus enseñanzas, tendremos milagros que suceden en nuestra vida diariamente y sentir la presencia del Señor en nuestras vidas.

  • Desarrollar una relación personal con Él

  • Conocerlo, quedarse a gusto en Su presencia, comunicarse, aprender a escucharlo. Todo esto le ayudará a estar en armonía con Sus enseñanzas.

  • Buscar una verdadera religión donde sus siervos enseñan sobre Jesucristo. Esto es fundamental. Cuando conocemos a Jesucristo, reconoceremos a aquellos que nos ayudarán a acercarnos aún más a Él. No encontraremos un lugar totalmente perfecto porque las personas son imperfectas. Pero el Señor actúa a través de ellas para ayudarnos a fortalecer nuestra fe. Cualquier cosa diferente de eso o que lo hará acercarse a la persona por su carisma, pero no clave su raíz en Cristo, no le soportará cuando lo necesite. Lea el artículo Lo que tomar en cuenta a la hora de elegir una religión.

  • Desarrollar el don del discernimiento

  • Intuición es algo importante, pero que puede fallar si no desarrollamos nuestro conocimiento ante algo que nos es importante. La fe y nuestras creencias forman parte de nuestros ideales de vida y aquellos que tenemos para nuestra familia, principalmente si somos padres y madres. Es natural tener dudas, pero necesitamos buscar conocer la verdad con un corazón sincero y abierto, y no simplemente creer cuando alguien dice algo contrario. Buenas intenciones no son suficientes. Esto ayudará a fortalecer la raíz del entendimiento a partir de cada principio que se vive, y le ayudará a reconocer la verdad cuando necesita probar su fe.

  • Leer las Escrituras

  • Cuanto más conocer y estudiar las Escrituras profundamente, considerando la historia de aquellos pueblos, el contexto, las enseñanzas, menos estaremos sujetos a enseñanzas dudosas.

  • Fortalecer la familia

  • Esto incluye hacer todo esto para usted mismo para que usted pueda vivir lo que enseña, a punto de guiar a sus hijos por el camino recto y estrecho, haciendo lo que sea necesario para instruirlos y guiarlos, para que que aprendan a hacer y vivir lo mismo.

  • Buscar la autosuficiencia espiritual

  • No nacimos para vivir solos. Necesitamos unos de otros siempre, pero no podemos vivir nuestra fe de acuerdo con la fe de otra persona, pues no somos perfectos. Necesitamos basar nuestra vida en nuestra relación con Jesucristo y poner en práctica sus enseñanzas, pues sólo así podremos ayudar a aquellos que necesitan, y muy probablemente los tendremos en nuestra propia familia y círculo de amigos.

  • Aprender a perdonar

  • Algunas situaciones que vivimos son críticas, pero el Señor no dijo que sería fácil, pero nos dio muchos ejemplos de cómo hacerlo. La pena, rabia, sentimiento de venganza y desprecio, además de otros como ironía, maculan un alma y destruyen el progreso espiritual. Leer el artículo Cómo perdonar a quien nos ofende.

  • No se ofenda fácilmente

  • La gente no es perfecta. Como nosotros tampoco somos. Demandar que actúan perfectamente como deseamos es irreal, sea en una iglesia o incluso en nuestra propia familia. Sólo Cristo es perfecto, y Él, en la hora más crítica, cuando la mayoría de los suyos le habían vuelto la espalda, aún pidió al Padre que perdonara a sus ofensores pues ellos no sabían lo que hacían.

  • Perseguir y permanecer firme en la fe a pesar de los problemas

  • Si el desánimo, los problemas, sean cuales fueran, aparezcan, quede firme. Cuando usted no tiene ganas de orar, es ahí donde debe orar con más fervor. Cuando no tenga ganas de leer las Escrituras, es exactamente cuando usted más necesita hacerlo. Cuando creas que no tienes que ir a la iglesia, es justo cuando necesitas más. No corra más que sus fuerzas. Trate de estar en paz por un momento y hacer un esfuerzo extra para seguir adelante. No dé espacio para el desánimo.

  • Recuerde: El camino recto y estrecho que nos lleva al encuentro del Padre requiere sacrificios, pero que al mismo tiempo traen promesas de paz y confort de forma que estaremos protegidos de los muchos vientos de doctrinas que tendremos delante de nosotros. Las filosofías de los hombres van y vienen, pero no la palabra de Dios.

  • Dieter F. Uchtdorf, un líder religioso con raíces en Jesucristo, enseñó: "Por lo tanto, por favor, duden de sus dudas antes de dudar de su fe. Nunca podemos permitir que la duda nos aprisione y nos impida recibir el amor divino, la paz y los dones que vienen por medio de la fe en el Señor Jesucristo.