10 Actitudes que traer a Dios como parte de su matrimonio
  • Nunca hubo tiempos tan conturbados con los de ahora. Las personas están cada vez más desconcertadas e intentan encontrar paz, aunque sea en pequeñas proporciones. Los valores humanos se basan en la permisividad exagerada, y los que intentan ir en contra de esas ideas, son silenciados. Y los que creen en la institución del matrimonio y de la familia, por ejemplo, necesitan buscar fuerzas y orientaciones para que las tempestades mundanas no destruyan la unidad familiar.

  • Ante las intemperie permisivas del mundo, las instituciones sociales han sido realmente atacadas. La institución del matrimonio, por ejemplo, ha sido maculada gradualmente, a lo largo de los tiempos. El número de parejas divorciadas es alarmante, sólo el año pasado, en Brasil, fueron más de 400.000 (según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística - IBGE). Para Russell Marion Nelson, conocido internacionalmente como un renombrado cardiólogo y especialista familiar, "El matrimonio es la institución que forma el orden social, la fuente de la virtud (...). Él es santificado cuando es cultivado y honrado (...). Esta unión no es meramente entre marido y mujer; ella incluye una sociedad con Dios ". Pero, ¿cómo es posible traer a Dios dentro de nuestras casas? ¿Cómo traerlo dentro de la boda?Si estas preguntas han rodeado sus pensamientos en busca de respuestas, no se preocupe más. Intentaremos enumerar algunas sugerencias, que después pueden contribuir para que nuestro Padre Celestial forma parte de nuestras relaciones conyugales.

  • 1. Buscar la felicidad verdadera

  • cuando miramos a una pareja, que tiene más de 30 años de casados, que están tan radiantes de felicidad, tendemos a preguntarnos: "¿Cómo lo logran?". Todos buscamos felicidad, esa es uno de los mayores anhelos de la humanidad. Y en lo que se refiere al matrimonio, ¿quién no quiere tener un matrimonio feliz? Y de acuerdo con Brent A. Barlow, profesor jubilado, dijo que esa felicidad familiar sólo puede ser alcanzada, dentro de los lazos matrimoniales, si está fundamentada en las enseñanzas de Dios. Pues,

  • "[...] ninguna felicidad duradera es alcanzada sin obediencia a los mandamientos de Dios." Entonces, para revisar, si queremos que Dios forme parte de nuestro matrimonio, tenemos que cultivar una felicidad fundada en Sus enseñanzas.2. Establecer comunicación eficaz con el cónyuge

  • comunicarse de manera eficaz es un desafío a las parejas en el mundo actual, pues para que suceda, necesitamos disponer de tiempo, recursos y paciencia. Pero si la pareja se empeñe para establecer una comunicación eficaz, tendrán un trofeo valiosísimo en sus manos, pues serán capaces de expresar amor, confianza e interés. Si se desanimen, sabrán que pueden contar con su cónyuge. Aprenderán a discrepar desde un punto de vista sin ser ofensivos y las decisiones importantes serán tomadas de manera sabia. 3. Establecer una comunicación eficaz con Dios es lo suficientemente inteligentes para saber que una de las maneras de invitar a Dios dentro de nuestras bodas es pedirle. Lo que es posible a todos, a través de la oración. Necesitamos comunicarnos con Dios, como una pareja. Necesitamos arrodillarnos juntos como marido y mujer para conversar con Dios e invitarle a permanecer o reentrar en nuestra vida. Dios puede fortalecer nuestro matrimonio contra las tempestades mundanas y ayudarnos a lidiar con nuestras dificultades en la relación con nuestro cónyuge.

  • 4. Disposición para asistir a una iglesia

  • a veces, la pareja no asiste a ninguna institución religiosa y descuida la importancia de asistir juntos a las reuniones de la iglesia, de acuerdo con sus creencias. En una encuesta realizada en los Estados Unidos, se constató que

  • "Las personas que frecuentan regularmente la iglesia, independientemente de la denominación, tienen una probabilidad poco más de un tercio, es decir, el 36%, menor de divorciarse que las personas que nunca frecuentan" (David B. Larson et al., "

  • Las Costosas consecuencias de la Divorcio

  • (Las Dolorosas Consecuencias del Divorcio), 1996, págs. 246). Hay muchos beneficios que provienen de asistir a los servicios religiosos juntos, como marido y mujer, uno de ellos es el de obtener la constante compañía de Dios en nuestras vidas. 5. Establecer las prioridades del matrimonio en un mundo repleto de opciones, lo que no nos falta son cosas que hacer. La dificultad que la pareja enfrenta es la de escoger, sabiamente, cuáles serán sus prioridades. Para que Dios pase a formar parte de nuestras relaciones, es necesario renunciar a unas cosas en pro de otras. Necesitamos actuar, como nos aconseja, Dallin H. Oaks, un abogado jubilado norteamericano:"Al reflexionar sobre varias elecciones, conviene recordar que no basta que algo sea bueno. Hay otras elecciones mejores, muy buenas, y otras mejores aún, excelentes. " Si queremos que Dios esté presente en nuestras bodas, debemos hacer las elecciones más excelentes de todas. 6. Disposición para amar a Dios por creer en Dios, si nos fuera preguntado, en cualquier ocasión de nuestras vidas, si lo amamos, responderíamos al unísono: ¡Sí! Pero, ¿de verdad lo amamos? El mismo Dios hizo saber a su pueblo, en épocas antiguas, una placa que contenía 10 mandamientos, en la cual estaba escrito que el primer mandamiento y el mayor de todos sería el de amar a Dios sobre todas las cosas. En una época posterior, según el cristianismo, nos enteramos que la prueba de amor a Dios está en guardar sus mandamientos (como consta en la Biblia). Siendo así, debemos obedecer los mandamientos de Dios, teniendo especial atención a los que tenemos más dificultades para cumplir, para que Él esté presente en nuestro matrimonio. 7. Disposición para amar al cónyuge

  • en alusión a los 10 mandamientos dados por Dios mismo al pueblo, nos enteramos que pueden ser resumidos en apenas 2. El primero sería el que fue citado en el ítem seis, el de Amar a Dios sobre todas las cosas, el segundo sería semejante a éste y trata de amar a nuestro prójimo, de la misma manera como amamos a nosotros mismos. ¿Y quién es nuestro prójimo, más cercano, sino el que comparte con las horas más preciosas de nuestro día? Sí, si queremos invitar a Dios dentro de nuestro matrimonio, necesitamos demostrar un amor genuino por nuestro cónyuge.

  • 8. Disposición de ser una buena sugerencia para los que buscan invitar a Dios, de forma permanente, dentro de nuestras relaciones, es la de buscar la unidad con nuestro cónyuge y con Dios. Y esa unidad sólo es posible de alcanzar, si buscamos comprender a nuestro cónyuge, en lugar de criticar; si fuimos tardíos en enojarnos con nuestro cónyuge y rápidos en perdonarnos el uno al otro y leves en resolver los conflictos; debemos tomar decisiones juntos y ser unánimes en establecer metas. La pareja, que busca estar en sintonía el uno con el otro, sabrá cómo encontrar esa unión con Dios. 9. Mantener el equilibrio hay muchas parejas que están demasiado ocupadas en sus labores y tareas diarias. Pasan de la hora, tratando de solucionar un problema con su jefe, eligen el día de fiesta o el fin de semana para agotar los trabajos y las actividades atrasadas. Y no ven que están sacrificando el tiempo precioso al lado de su cónyuge. Ciertamente, ustedes deben estar pensando en dar una vida más cómoda y lujosa a su cónyuge, cuando actúan de esa manera. Pero lo que el otro está pensando? Tal vez, él esté esperando ansiosamente por la tarde en el cine o por la cena que ya se ha aplazado tantas veces. Debemos buscar un cierto equilibrio entre trabajo y diversión. Muchas bodas se deshacen debido al estrés, el cansancio y el exceso de compromisos. Resistiendo al cónyuge sólo las sobras de nuestro tiempo y atención, lo que puede dejarlo desanimado y alimentar sentimientos que, en vez de invitar a Dios hacia dentro de la relación, acabará por apartar al cónyuge uno del otro y, consecuentemente, de Dios.

  • 10. Disposición para perseverar

  • incluso con el inmenso deseo de invitar a Dios dentro de nuestro matrimonio, sabemos que, a menudo, podremos sentirnos cansados ​​por buscarlo. Pero tal vez sea éste el desafío a ser vencido: la disposición para continuar intentando y perseverar para que Dios esté presente en la vida a dos. Esto porque la fuerte y mutua convicción de que existe algo precioso en la relación matrimonial crea la fe para resistir a las tempestades mundanas. Perseverar en el amor es algo que nos eleva constantemente en medio de los problemas de la vida diaria. El matrimonio se vuelve duradero cuando tanto el marido, como la mujer, consideran su unión como el compromiso más importante que asumir en la vida. En el lenguaje del Antiguo Testamento, la palabra hebrea para "perseverar" (

  • aman

  • ) quiere decir "hacer firme" o "ser fiel, confiar". Ella se traduce a menudo como "fiel", pero nunca apenas como "fe".

  • Aman significaba más que fe. No era un término pasivo; significaba "una firme resolución de ser fiel".

  • Ahora, con estas 10 sugerencias en mente, podemos esforzarnos para invitar a Dios dentro de nuestras relaciones. Por lo tanto, debemos tener la "firme resolución" para que el Señor sea bienvenido a nuestras bodas, así como debemos tener la humildad de repetir las sugerencias de 1 a 10 tantas veces como sea necesario. Y de esa manera, el matrimonio contará con la compañía constante del Señor y será bello y satisfactorio, dando alegría y fuerza para resistir a las tempestades del mundo.